CAMBIO DE ATUENDO


Foto: CNN en español
CAMBIO DE ATUENDO.
A partir del 20 de enero de 2025 Donald Trump será el nuevo presidente de los Estados Unidos.
Sumó un total de 301 colegios electorales y el 50,5% del voto popular, 74 millones de sufragantes.
Consolidó su triunfo en cinco (de los siete) estados llamados péndulo: Míchigan, Wisconsin, Pensilvania, Georgia y Carolina del Norte. Allí consiguió 76 colegios.
Ganó las mayorías en el Congreso (52 escaños) y amplió su presencia en la Cámara de Representantes (213 escaños).
Lo que le permitirá un amplio control del Senado que lo pueden llevar a dibujar un nuevo mapa en materia judicial.
Al tiempo conformó un Congreso, muy conservador, que hace siete años eliminó la defensa del derecho al aborto. Y una extrema derecha religiosa que no disimula que su fin es hacer lo mismo con los otros derechos civiles que se han conseguido.
En dos palabras: arrasó categóricamente.
Ni es una cuestión de suerte ni una consecuencia del antiguo sistema electoral estadounidense.
Pienso que es el triunfo de la desinformación sobre el significado del concepto de la política y que partidos de extrema derecha han sabido vender para sus propósitos.
Al mismo tiempo es un triunfo que envía, al menos, dos mensajes demoledores a los norteamericanos.
El primero, que racismo, xenofobia y misoginia son discursos válidos para ganar elecciones.
El segundo, que no es el momento para elegir una mujer presidenta y, menos aún, negra.
Ya en las elecciones de 2016, la votación de Hillary Clinton lo demostró. Estados Unidos es un imperio que exclusivamente lo pueden dirigir los machos, rubios y heterosexuales.
A diferencia del 2016, Trump llega a la Casa Blanca fuertemente escoltado por una legión de negacionistas y poderosos grupos económicos. La gran mayoría de ellos racistas obsesos. A los que el presidente ha ofrecido el nuevo lineamiento interno y externo de la política gringa. Para la muestra un botón: Elon Reeve Musk, el dueño de la red social X.
Si alguien ponía en tela de juicio el poder de Trump, el miércoles 6 de noviembre del 2024 se aclaró. Lo pronunció en su discurso en la sede de Mar-a-Lago: “América nos ha dado un mandato todopoderoso”.
Lo escribí en un texto horas después de conocer los resultados. Aquí lo ratifico.
Entre las causas que explican su triunfo están: la zozobra económica de la clase media, el papel de las redes sociales y la desinformación desbocada, que ha asesinado el discurso público. Asimismo, la respuesta conservadora al progreso de derechos, entre ellos el de igualdad de género.
En Europa, Medio Oriente y América Latina la huella de estas elecciones será profunda.
Porque tendrán un hombre que ha hecho notorio su delirio por déspotas como Putin.
Porque Israel tendrá un amigo decisivo para contrarrestar la fuerza de Irán y propagar su colonialismo territorial.
Porque en América Latina el imperio será el “sheriff” que cuidará con arrojo su patio trasero, la base de la Doctrina Monroe.
Y recuerden esto, a Maduro le dará garrote, pero no lo derrocará pues necesita de su petróleo. La doble moral del imperio.
Lo que pasó el martes 5 de noviembre del 2004 se puede interpretar en el concepto “amigo-enemigo”, del filósofo y jurista alemán Carl Schmitt.
Esta distinción es fundamental para establecer quién está dentro y fuera del orden político, y quién tiene derecho a participar en la elaboración de las leyes y la toma de decisiones.
Durante el siglo XX occidente había sostenido la premisa de la democracia liberal como una forma de gobierno que no podía sufrir involución, como si las instituciones democráticas sin más pudieran fortalecerse y los derechos de las personas ampliarse.
Hoy se respira un aire de preocupación por una ciudadanía que cree que la democracia sólo perdura si las instituciones y la ley están por encima de los caprichos personales de sus gobernantes.
Las elecciones estadounidenses nos acaban de enviar un mensaje contundente, la democracia está cambiando de atuendo.
Esta vez se vistió de “democradura”, una democracia hipoteca a las dictaduras de los poderosos conglomerados económicos.
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