Breve anecdotario sobre tapas de marcadores que se caen

Breve anecdotario sobre tapas de marcadores que se caen


Tengo un tipo de relación rara con los lapiceros y con los marcadores. Los amo y sé que ellos me aman a mí, pero en cierta forma buscan la manera de hacerme pegas. Hace poco en una clase conté las veces que se me cayó la tapa del marcador rojo, fueron siete; incluso apunté a qué horas había sido la primera caída: a las 2:26 pm. Son los marcadores donde plasmo letras en tablero y los lapiceros donde plasmo ideas en papel. La magia de la escritura. Ahí apunto de todo, por ejemplo ayer vi futuros específicos en TES por 118k en jul24s y por 375k en ago26s. Apunté también que el dólar anda por los 2.866 pesos y que el petróleo ha subido un poco hasta los 62 dólares el barril.
Ayer me quedé con un lapicero de una alumna y ella se quedó con la tapa. Mi obsesiva compulsiva búsqueda de la tapa, pensando que se había caído, coincidió con la búsqueda por parte de ella y ahí todo convergió. Tienen vida propia, les tengo apodos y hasta tienen personalidad. Hace ya unas cuantas semanas llevé unos marcadores y con ellos plasmé tablas y gráficos en el tablero. Eran un regalo de mi hija y olían delicioso: a banano, a uva y a cherry. Cuál sería mi sorpresa al tratar de borrar: no eran borrables y con el contacto del borrador se creó toda una amalgama de tintas y de mundos abstractos, así como un cuadro impresionista de Renoir. El impresionismo llevado a las finanzas.
Ellos se me burlan pero en últimas siempre me buscan. Saben que estoy ahí fiel, impresionista e impresionado.



