BERGMAN: GRITOS Y SUSURROS (1972)


En este drama existencial, realización sueca de 1972, el director Ingmar Bergman se aparta de su tradicional formato en blanco y negro, con paleta fílmica a todo color.
La película la abre un silencio de obertura, un inquietante silencio; silencio de alma, silencio frío, silencio lento, en adagio cantábile, en espera susurrante.
Los afectos y la dureza, la distancia y la desolación, el drama humano íntimo, la enfermedad y la pulsión erótica… Todo es una queja. A esas almas les es familiar un pathos que acusa, y hasta la muerte reclama algo absurdo.
En la aristocrática Mansión Roja (así la llamaría yo), los seres viven pero les falta el calor de la vida. Y como filme de Bergman que es, éste es un buscar hondo, siempre con su tinta de característica agonía. En la Mansión Roja, hasta la muerte es más que un algo que ahonda rupturas; y, como en los demás episodios de Bergman, habrá preguntas que la razón no alcanza porque el absurdo asoma.
En la Mansión Roja, los gritos y susurros llenan el vacío íntimo de la existencia, el extrañamiento de unas relaciones que no logran nunca el equilibrio; las miradas son espejo de lamentos, el silencio es un diálogo con espera vacía.
RVQ
https://www.youtube.com/watch?v=61FOy9Ktvv8



