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Jueves, 1 de octubre de 2026

ATENTADO CONTRA EL PATRIMONIO HUMANO

ATENTADO CONTRA EL PATRIMONIO HUMANO - Estado Islámico
Armando Orozco Tovar
Armando Orozco Tovar

Comenzó la desmemoria del mundo con el arrasamiento del Patrimonio Cultural de la Humanidad, por el auto llamado Estado Islámico. Aquellas obras, que nos dicen de dónde venimos y qué somos como especie: monumentos representativos y simbólicos de un pasado de poder.

Es la conciencia de una época. El reflejo de la realidad llamada por los griegos “Fantasmoos” y calificada por Platón como sombras de sombras llegando hasta aquí convertida en “fantasía,” que es algo diferente a la divinidad de donde se cree nacen todas las cosas.

Pero no es eso sólo esto convertido en fanatismo lo que viene con tanta saña realizando el estado Islámico en Irak, Siria y otras partes del Medio Oriente (miedo oriente.) Es también resentimiento del cual occidente tiene mucho que ver tratando de imponer a toda costa por la fuerza sus creencias, que ahora son mercancías. Se podría decir: Mercancía Vs Divinidad: Coca-Cola Vs Alá. Dos divinidades en abrazo mortal contradictorias.

Siempre se han querido destruir los símbolos, que no gusta ni sirve a intereses específicos. En Colombia los murales de Pedro Nel Ospina en el pasado sufrieron atentados. La paloma de Botero fue volada en un parque de Medellín. La de Pardo Leal de bronce hecha por el escultor caqueteño Emiro Garzón, fallecido recientemente, fue arrasada dejándola sólo en esqueleto. Son muchos los ejemplos de los atentados contra el patrimonio cultural, ya sea por causas ideológicas o económicas, que casi siempre van unidas. Al barrio colonial de la Candelaria en la capital colombiana se la quiso borrar del mapa como memoria histórica construyendo otras edificaciones y centros comerciales. La prueba está en la infinidad de huecos, que como parqueaderos o garajes, quedaron a la vista, donde antes existían enormes casas decimonónicas y republicanas, que dieron origen a la ciudad.

ATENTADO CONTRA EL PATRIMONIO HUMANO - Estado Islámico

Lo económico nunca quiere dejar rastro del pasado memorioso si no le produce ganancias inmediatas. Le da valor sólo a lo que significa tener un precio monetario porque es el valor que se le da a todo. En oriente revueltas con odio ven los islámicos el valor de sus creencias. El mismo que desea convertir la Torre Eiffel en un montón de chatarra con la de Londres en polvo en el fondo del Támesis. Detrás de estos Eróstratos encapuchados de puñal ensangrentado en la mano, dicen que hay también jóvenes ingleses y franceses de ambos sexos, convertidos a Mahoma, que nunca pudieron subir por pobres a esas alturas. Obras patrimoniales de la humanidad, representativas del progreso industrial occidental, que tanto ha afectado a esa otra parte del mundo, desde la época de las cruzadas cristianas. La creencia en fantasmas sólo habita en sus mentes zarandeadas con venganza, ignorancia y la maldad, considerando enemiga la memoria humana.

En el futuro estas siniestras demoliciones llevarán al animal humano a no saber quién es ni de dónde proviene. Si los dejan borrarán hasta de las cavernas prehistóricas las pinturas rupestres paleolíticas. Y con aerosol la sonrisa enigmática de la Gioconda. Quemarán Guernica, la tela inmortal contra la guerra de Picasso. Ya en Bogotá con pintura se manchó El jinete de Botero a la entrada de un importante parque, dizque porque era arte burgués.

Qué lejos está todavía el momento de saberse lo que es el verdadero arte. Situando esta categoría estética por encima de ideologismos, política, religión, al erigirse en representación del alma humana.

Quizás esto nunca ocurra. Y el arte siga existiendo como huella del paso humano por el planeta. Hoy se lamenta como pérdida irreparable los toros alados de la antiquísima cultura asiria, y tantos otros monumentos invaluables desaparecidos por la furia enfebrecida y ciega del fundamentalismo islámico. Volvamos al poema lorquiano “Poeta en Nueva York” para tomar aún más conciencia de lo que le está ocurriendo:

…“Amigo,

levántate para que oigas aullar al perro asirio”…

…“El caballo tenía un ojo en el cuello

y la luna estaba en un cielo tan frío,

que tuvo que desgarrarse su monte de Venus

y ahogar en sangre y ceniza los cementerios antiguos. (…)