Atención a los niños
Existen dirigentes, entrenadores o instructores que buscan resultados en el corto plazo, sin importar los efectos duraderos en los chicos. La especialización temprana con el balón puede conducir a alto desgaste físico con alteraciones motrices permanentes que interfieren en el crecimiento. Un entusiasmo peligroso que se inicia con la calzada de los primeros guayos, generalmente copia de los zapatos de adultos, sin especificaciones ortopédicas para organismos aun frágiles.
Igualmente hay una gran afectación de orden psicológico con implicaciones serias en el comportamiento y efectos en la vida útil de la persona. De allí que deben extremarse los cuidados, especialmente en los niños menores de diez años, cuya estimulación motriz debe ser muy diversa, de lo contrario se asumen serios riesgos hasta de males de mayores. Ello ha provocado que cada vez más los niños compitan a niveles más altos.
La competencia precoz en el fútbol ha desencadenado la aparición de lesiones exóticas en los menores como rotura de ligamentos o traumas de meniscos, que antes apenas se producían en pequeños. Un niño no es un adulto en miniatura. Su coordinación motora es más baja y su volumen de cabeza, mayor, lo que provoca más posibilidades de pérdida de equilibrio y caídas. Esto incide en el manejo del balón.
En los últimos años se ha apreciado un incremento de las lesiones graves en este colectivo debido a que el nivel de competición al que son sometidos, es cada vez mayor. Los daños no son los típicos -fracturas, hematomas, rasguños procedentes de la práctica deportiva- sino otras lesiones tradicionalmente atribuidas a personas mayores: rotura de ligamento cruzado, fracturas intraarticulares y desgarros musculares. Es el caso de niños obligados a competir a edades precoces cuando no están suficientemente adaptados y tampoco físicamente evolucionados. Realizan entrenamientos poco adecuados a su desarrollo psicomotor.
Otro factor que favorece la aparición de lesiones graves entre los niños es la ausencia de material adecuado a su talla. El fútbol es una actividad deportiva que causa daños de manera habitual a los más pequeños. En la actualidad es difícil encontrar rodilleras y espinilleras que sean de tamaño infantil, lo que origina muchas lesiones. El método competitivo se impone en edades cada vez más tempranas, lo que causa lesiones.
En estas circunstancias y para evitar los atropellos o maltrato de los niños por cuenta del deporte, es indispensable respetar su crecimiento y desarrollo. Debe estimularse la motricidad, la ejecución de habilidades corporales y la lúdica en el juego. Prudencia es la clave, de lo contrario, nos arriesgamos a tener más niños irrespetados y con prematuras lesiones de viejos.
*Especialista en ciencia deportiva




