El magisterio caucano afiliado a Asoinca, que está exigiendo desde el comienzo de esta semana la administración de los 150.000 millones de pesos destinados a la salud de los maestros en el Cauca, continúa en paro a pesar de que el Gobierno Nacional ha dicho que la propuesta es inviable, entre otras cosas, porque la Unión Temporal que propone Asoinca (Asoprosalud) no tiene experiencia para manejar la salud ni los recursos económicos y que además no hay un apoyo nacional desde FECODE.

En estas circunstancias algunos dirigentes de la Asociación de Institutores del Cauca, Asoinca, ingresaron a las instalaciones de la Secretaría de Educación Departamental para dialogar con el alcalde de Popayán, César Cristian Gómez Castro; el secretario de Educación del Cauca, Elías Larrahondo Carabalí, y otras autoridades administrativas y de Policía. Los educadores piden una mesa de diálogo entre las directivas sindicales y el Ministerio de Educación, tendiente a analizar la propuesta de administración del servicio de salud por parte de los docentes caucanos.

Mientras tanto, las vías públicas del centro de la ciudad y especialmente en los alrededores de la Gobernación del Cauca y la Alcaldía de Popayán estaban totalmente bloqueadas impidiendo la movilidad, ni de vehículos ni personas.
El Ministerio de Educación ha insistido en que dicha petición no es viable porque la organización no cumple los requisitos legales ni la experiencia, sin embargo, los docentes de Asoinca mantienen la protesta. La Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, Fecode, tampoco está apoyando esta movilización.
Al respecto se pronunció el columnista de Proclama del Cauca Fernando Dorado, quien sostuvo que “La lucha de los docentes del Cauca asociados en ASOINCA por conseguir la administración de los recursos de salud en forma autónoma, es inédita. Tiene el mérito de que enfrenta parcialmente a las mafias llamadas EPS y es una reacción a la crisis del sistema de salud. La desventaja es que si lo logran, tendrán que administrar la salud bajo las condiciones de un sistema que trata los servicios de salud como una mercancía y, por tanto, no enfrenta la raíz del problema. Pero en medio de la crisis del Estado colombiano y de la dirección de FECODE, es una lucha que merece la simpatía de la sociedad. Es algo diferente. Para quienes cuestionan porque sería legitimar la privatización surgiría la pregunta: ¿Es mejor dejarle el negocio a la burguesía financiera, a los políticos y a las mafias que actualmente se lucran de la salud, o los mismos maestros bien organizados pueden con honestidad, inteligencia y manejo colaborativo, administrar dichos recursos en su beneficio?”
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