AL PRESIDENTE SANTOS
JOSE LOPEZ HURTADO*
Cuando resolvimos en primera vuelta apoyar la candidatura presidencial del Dr. Santos con un grupo importante de la opinión independiente caucana, -la misma que nos acompañó con la significativa votación que obtuvimos en nuestra aspiración al Parlamento Andino-, parecía un contrasentido, pues la posición vertical que desde hace cerca de cuatro años mantuvimos en estas columnas y en diarios extranjeros, se identificó con el absoluto rechazo a la corrupción que se apoderó del gobierno Uribe y al cínico respaldo que el Presidente brindó – y sigue ofreciendo – a muchos de sus amigos, comprometidos con graves ilícitos, que minaron severamente la credibilidad del gobierno de la Seguridad democrática.
Era casi de sentido común, señalar que Santos era la prolongación de las malas mañas del régimen uribista. Planteamos lo contrario, porque era lo lógico, si de verdad el candidato presidencial aspiraba a sentar su propia impronta, y a servir de verdad a los intereses del país, maltrechos y vilipendiados durante estos años. Pero además por razones de estilo, de decoro, de prudencia, de antecedentes, en fin, de talante -como decía Gómez Hurtado-, de dos personalidades absolutamente diferentes.
Y los hechos producidos por el Presidente electo nos han dado la razón, pues es evidente la distancia saludable que Santos ha tomado de su antecesor en sus declaraciones, en el ambiente interno y extranjero que ha generado, y particularmente en la naturaleza misma de los nombramientos que ha producido de algunos de sus ministros. Las designaciones de las carteras de Agricultura -Juan Camilo Restrepo nunca fue de buen recibo en la Casa de Nariño, por su abierta oposición a ciertas prácticas oficiales-, y de manera particular la de la Canciller María Ángela Holguín, de quien se recuerda renunció a una importante posición diplomática como rechazo a prácticas abominables de nombramientos en su sede que le quisieron imponer.
Pero aparte de esos mensajes implícitos, el nuevo Ministro del Agro -nuestro candidato era José Félix Lafourie, actual Gerente de Fedegán y conocedor como el que más de la difícil coyuntura del país en este campo-, tendrá como desafío jalonar esa locomotora, anunciada como de inaplazable prioridad por el nuevo gobierno, precisamente con el apoyo tecnológico, logístico y de recursos de Francia, piloto en estas faenas, desde el cual se hizo el anuncio, pero además alentada por la propuesta, que ojalá sea acogida, del ex candidato Petro de asociar las tierras ociosas de los paramilitares y de los narcos, en una eficaz política de reparación a las víctimas, a la productividad nacional.
Empero, es el ámbito de las relaciones internacionales el que mejores perspectivas arroja con el nombramiento de Holguín, de manera particular en lo que atañe al reacomodamiento con Venezuela y Ecuador. Las declaraciones de Chávez y Correa en relación con el nuevo gobierno, no pueden ser más auspiciosas y ese ambiente debe ser capitalizado sin demora. En el asunto no solo están involucrados factores de geopolítica doméstica, de fina diplomacia, a la que hay que regresar, sino sobre todo apremiantes razones de balanza de pagos y de dramáticas situaciones de desempleo de las gentes de frontera, generadas por los enfrentamientos. Brasil, será otro escenario, en el marco de Unasur, o fuera de él, del que la nueva Cancillería deberá ocuparse.
Por eso resulta absolutamente grosera la actitud del señor Uribe con la nueva administración, al tratar de torpedear el generoso clima que se respira con nuestros vecinos.
*Analista Internacional, colombiano.
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