¿AHORA QUÉ?


¿AHORA QUÉ?

«Si mi muerte contribuye para que cesen los
partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro»
—
Simón Bolívar—
¿Será que hoy, después de 200 años de Independencia, las cosas se ven de igual color que en los años que precedieron a 1819? o ¿será qué las organizaciones se estancaron bajo el peso brutal de su propia enormidad?
Por fin tenemos una verdadera oportunidad para hacer realidad los sueños del campesino, del indígena y del afrodescendiente, de ser ejemplo de unidad, progreso y desarrollo a nivel nacional e internacional. Y sobre todo de dejar de lado, años y años de engaños y sofismas de distracción.
Se vislumbra la necesidad y la emergencia de construir un nuevo regionalismo, entendido, en general, como un giro hacia las nuevas formas de convivencia, y no como lo indican algunos sectores que siguen empeñados en acrecentar más y más un resentimiento general y no por el aumento de los gobernantes descarados y las organizaciones deshonestas; no, es un descontento general contra las viejas formas de hacer política.
En nuestro territorio parece difícil la tarea mientras se sigan atizando los resentimientos que tienden a unir o separar a varios grupos étnicos y enfocar sus emociones políticas como un todo.
Estamos presenciando y viviendo una época histórica, la cual empieza a amenazar con la disolución de las estructuras antiguas y de los grupos tradicionales; la gente ya no cree más en promesas, ahora se interroga a cerca de los planteamientos ofrecidos, luego analizan si son viables para el mejoramiento de las comunidades.
Es por ello que invito a los grupos políticos para que preparen muy bien sus argumentos de convencimiento y aprendan a respetar al pueblo y desde esta dinámica, presentar ideales alcanzables.
Pero me surgen dos preguntas ¿será que verdaderamente el pueblo ya se encuentra organizado? Y ¿será difícil o fácil que vuelvan a caer en las redes del pasado?
Estoy convencido de que este año 2019 traerá consigo una emancipación de la servidumbre a las viejas formas de gobierno y se hará posible un grado mayor de bienestar humano, mucho mejor del que había existido. Pero para continuar con esta posibilidad de cambio, debe haber libertad de iniciativa en todo aquello que no sea perjudicial, y estimular aquellas formas que enriquecen la vida de los habitantes de este mágico territorio.
En este año de celebraciones y de politiquería tenemos la posibilidad de engrandecer a nuestro departamento, pero debemos dejar de lado el concepto mojigato del autodominio, el cual ha sido el caballo de batalla de los moralistas. Hoy es diferente, el hombre no está enmarcado en parámetros morales para actuar, pensar y hablar; en nuestro territorio existe una libertad universal para expresar lo que sentimos sin temor a las represalias de los modernos inquisidores o los pseudomesías.
Ya para concluir, debo decir que jamás crearemos un mundo bueno tratando de hacer a los hombres mansos y tímidos; la forma de lograrlo es estimulándolos a ser atrevidos, aventureros y valientes; salvo en todo lo que perjudique al prójimo. En la sociedad actual, las posibilidades para hacer el mal no son mayores que las posibilidades de hacer el bien. Pero nuestra angustia actual, se debe más a que hemos aprendido a comprender y dominar hasta un grado increíble las fuerzas naturales y sociales fuera de nosotros, pero ha sido casi imposible dominar las que están contenidas en nosotros mismos.
Amigos lectores, somos capaces de todo lo bueno y si libremente lo ponemos al servicio de los demás será mágico vivir en este bello país. Porque la educación y el buen vivir será el modo perfecto de ayudar a las personas a creer y ser felices.
¡Sabiduría y prudencia en la toma de decisiones!



