A manera de elegía por Pedro María Chará Carabalí


Se trata de un maestro oriundo de Puerto Tejada que acaba de fallecer después de largos quebrantos de salud; digo maestro porque en todas las etapas de su vida las hizo con maestría, fue maestro de escuela primaria en la ciudad de Bogotá, dicen los que lo conocieron en aquel entonces que brillaba por su ecuanimidad y personalidad, con un don especialísimo para esparcir su conocimiento. La profesión de abogado la ejerció con hidalguía, culminando todas estas pericias en la pasión de su vida la política, al servicio de los pobres y de los negros, aunque en este país negro y pobre es una tautología.
No tuve la fortuna de conocerlo en las épocas de profesor, pero si lo conocí en la actividad política en el Norte del Cauca y por ello puedo decir que se trataba de uno de los hombres más auténticos, leales y francos que haya parido el Norte del Departamento, muchas anécdotas confirman mi aseveración, pero la estatura de este hombre no se puede medir de los pies a la cabeza, sino, de esta al cielo, como dijo el poeta.
Se lanzó a la política como jefe de un movimiento de izquierda liberal en Puerto Tejada, denominado peyorativamente “Los Iguazos”, pues se trataba de gente humilde, corteros de caña en su gran mayoría; por ello, “Los Bacalaos” (pescado muy grande y de olor nauseabundo), apodo endilgado a sus contrincantes políticos del mismo pueblo tejadeño, aprovechaban esta condición para proferir burlas e insultos, contra estas gentes por su nivel social. Pedro María potenció esta condición, logrando sacar a Miguel Gómez, entre otros, como alcalde de Puerto Tejada en dos ocasiones y de Padilla en una.
Fue diputado de la Asamblea Departamental del Cauca, donde se hizo célebre por su particularísima forma de hablar y buen vestir; convocó a las juventudes de izquierda liberal de Suarez y Buenos Aires, dentro de los cuales me cuento yo, produciendo un movimiento político de mucha importancia, que desafortunadamente erosionó primero y mutó después, habiendo sido penetrado de una manera paulatina pero eficaz por aviesos dirigentes ajenos a nuestros municipios mencionados, aunque sí del Norte del Cauca, a través de prebendas, maniobras engañosas, consejas y cualquier cantidad de artimañas logrando desvanecer el movimiento que con tanto ahincó construyó Pedro María Chará, desde luego, marcando el principio del fin de la izquierda liberal en el Norte del Cauca.
En cierta ocasión, siendo secretario de Educación, Pedro María declaró insubsistente una señora que “trabajaba”, en la Secretaría, la cual a duras penas sabia firmar, recomendada por el expresidente Víctor Mosquera Cháux; personalmente el expresidente se trasladó hasta el despacho de Pedro María para requerirlo, con su autoridad política, que revocase la susodicha insubsistencia, anticipándole que esta señora era de sus particulares afectos. -Señor presidente, dijo Pedro María con voz clara y audible, usted es mi contrincante político, pero lo admiro, porque es un hombre inmensamente honrado, yo también, señor presidente, soy un hombre honrado y mi honestidad me impide reintegrar esa señora en esta Secretaría, porque sería un robo al fisco y al Estado, entendiendo, de hecho, que ella no sabe hacer nada. Víctor Mosquera, apenado, se retiró, no sin antes decir: -me gusta y me enorgullece su sinceridad.
El retiro de la política de Pedro María Chará es paradójico; convocó a todas las fuerzas de la izquierda liberal del Norte del Cauca, para quejarse de ciertas conductas asumidas por Miguel Gómez y otros dirigentes de Puerto Tejada, aupadas por políticos , “cercanos pero lejanos”, cuando pronunció un discurso que mutatis mutandi decía: “Señores de la izquierda liberal, ustedes me han encomendado la tarea de cancerbero o de trancar con mis propios hombros la puerta del Norte del Cauca a políticos que solo vienen aprovecharse de nuestra inocencia política, he cumplido la labor de tener la puerta cerrada a estos filibusteros de la política, pero últimamente han puesto a dirigentes nuestros, como Miguel Gómez y otros, para que me hagan cosquillas y suelte la puerta; no resisto más estas argucias, entrego el portón que lo tranqué con esmero, dedicación, que lo cuiden los que con esas artimañas me han despojado de ser el líder o cuidador de la heredad”. En efecto renunció y se retiró de la política.
Lo grave del asunto es que no hemos podido aun en el Norte construir, como lo estábamos haciendo con Pedro María Chara Carabalí, un movimiento que nos cobije con lealtad, sinceridad y progreso.
Solo me resta decirle: PEDRO MARIA CUMPLISTE, afortunadamente quedó semilla de tu particular forma de ver las cosas, mi sentido pésame para todos los tuyos.





