¡A las mujeres se les respeta!


«La diferencia entre agresión y maltrato la define su objetivo. Mientras la agresión se define por la lesión que provoca, el maltrato queda descrito con palabras como sometimiento, humillación, dominio, miedo, esclavitud, etc”.
En estos días se ha sublevado el pueblo payanés a favor de la mujer, y es que no es para menos, pues es difícil de entender que en pleno siglo XXI, se considere a una mujer incapaz, inferior y lo que es peor presumir que el hecho de ser mujer, equivale a un coeficiente intelectual menor que el de un hombre. Temas que al parecer han quedado en el imaginario del desafortunado ex-congresista Aurelio y su coequipero John Jairo que le hacen beneplácito a la mentalidad del siglo XIX impuesta por el Rey de España Fernando VII en el Reino de la Nueva Granada, donde las mujeres sólo servían, según sus leyes, para tener hijos, cuidarlos y hacer los oficios de la casa y la cocina. Igualmente, no podían opinar, debían ser sumisas y vivir con la humillación, el dominio y el miedo de la sociedad patriarcal.
Tiempos que gracias a mujeres como Policarpa Salavarrieta, heroína patriota, líder de la causa independentista nunca volverán a tener vigencia. Sin embargo, hay hombres que creen que estos tiempos donde los hombres eran los que tomaban las decisiones, los que maltrataban a las mujeres y que violentaban su dignidad, son aceptados en estos días. Un grave error, pues hoy las mujeres no solamente han demostrado ser más organizadas, capaces y competitivas ocupando cargos políticos de las más altas dignidades como las presidentas de Argentina Cristina Fernández de Kirchner y de Chile Michelle Bachelet, dignas representantes de la capacidad, el humanismo y el poder administrativo que puede tener una mujer.
Hoy Popayán se subleva en inexorable causa en contra del maltrato de la mujer, y es que no quiero cavilar que pensarán los familiares de la ingeniera Milena Cabezas y la comunicadora social Jimena Velasco, al ver que hombres de la política regional atentan contra la dignidad de ellas. Debe sentirse un sentimiento de impotencia que insulten a nuestra madre, a nuestra hermana, a nuestra hija. Entonces entiendo que los insultos de estos “caballeros” no son en contra de ellas, sino de todas las mujeres de nuestra región y que no solamente las mujeres deben protestar, sino también nosotros los que le debemos agradecimiento a ese ser de Dios llamado mujer.
Por último, debo decir que el odio del que tanto hablan, es el que los “machos” dirigentes del partido de la Unidad Nacional del Cauca expresan en sus alocuciones. Una mujer lo que tiene para ofrecer es amor, amistad y fraternidad. Por eso, hay que tener en cuenta que todos los hombres y mujeres debemos tener especial cuidado en esta época electoral, pues debemos exigir respeto, porque a las mujeres no se les menosprecia, se les respeta.
¡Que vivan las mujeres!




