ALABANZA DE MI CIUDAD



POPAYAN: la sola enunciación de su nombre
es evocación de historia y de leyendas,
de hechos gloriosos y de gentes ilustres
POPAYAN, sugerencias del clima más amable de la tierra;
olor de musgo fresco, sabor de granadillas
y gustación de moras en sazón.
POPAYAN, es cadencioso caminar de ñapanga
con sus sandalias de cabuya,
entre un rebozo de encajes,
con su corpiño almidonado
y sus enaguas sandungueras.
POPAYAN, olor de cera de sus cirios procesionales,
sonar alegre de campanas en sus altas torres
pregonando a todos los vientos
que una nueva ciudad se alza
de entre sus cenizas.
AVE FENIX
POPAYAN, música de bambucos,
algazara de chirimías
y cadencia de rimas poéticas.
POPAYAN, ventanas, rejas y aldabones,
faroles, aleros y portones;
Ciudad de muros encalados,
égloga de su río tutelar,
rumores cantarinos
desde las vegas del Cauca.
POPAYÁN, añosos robledales,
fragores de tempestad;
volcán empenachado
que duerme con los siglos
y despierta con voces de eternidad.
POPAYAN, noviazgo de claveles españoles
con azaleas pubentinas
en los frescos y aromados
patios coloniales
POPAYAN, cúpulas renacientes.
Torre del Reloj, Ermita,
Puente del Humilladero
POPAYAN, hitos gloriosos del Palacé,
de Calibío y La Ladera.
Quién que no conozca a POPAYAN
¿no desearía conocerla?
Quién que la conozca
¿dejaría de amarla?
POPAYAN… ¡OH! MI POPAYAN



