Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Miércoles:
Popayán 3 y 4
Cali 3 y 4
Miércoles, 7 de octubre de 2026

FERNANDO CALLE SALTÓ AL COSMOS

FERNANDO CALLE SALTÓ AL COSMOS

Bulevar de los días - Leopoldo de Quevedo y Monroy

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy.
Loco-mbiano.

FERNANDO CALLE SALTÓ AL COSMOS
El autor y la carátula del poemario.

Estamos solos ante el inmenso cráter del abismo,
ante el insondable océano que nos llama.
Somos favilas arrastradas por el viento,
granos de polvo destinados a la siembra oscura de la muerte.
Fragmento del poema Estamos solos.

El poeta de Ituango, Antioquia, joven atleta de la poesía, publicó recientemente el poemario Salto al Cosmos con el sello Pulso & Letra Editores. En su carátula aparece y va cayendo casi en llamas desde el Caos, en medio de una constelación de puntos lejanos. Allá, en el abismo, están la cresta de Hertz, Orión, Gaia, la Luna, brillan luceros, rutas de azul metálico y, al final, los Andes en la Tierra de la cual Fernando se proclama hijo.

En la complexión casi endeble del poeta Calle Valencia se adivina su condición de asceta, desprendido de los arreos propios de un sibarita. Posee un lenguaje de luz y sombras, descarnado de estorbos y lujos. Es un viajero de lunas, galaxias, vórtices y asteroides. Mira hacia dentro de las cosas como una lente que se enfoca en el ser originario. ¿Hacia dónde se dirige él, como humano, cuál es el destino sobre este planeta? Es la pregunta primordial. Su poesía es un diálogo con las cosas y el humano sobre su viaje rebelde por el mundo.

«Traigo la ringlera que sobre mis surcos dejaron las conflagraciones de una y mil eras», dice con Ansias de vivir. Escribe, o más bien, visiona como un poseído, en prosa y en versos sobre el universo, el inicio de la vida, la sed, el más allá, la muerte, la soledad, la conciencia, la pesadilla, la contrición, el letargo, el fuego, el sexo, el agua, la súplica y la alegría. Su pluma de sicólogo toca a la puerta de la angustia, de la existencia y el hálito de la respiración.

Con un vocabulario de precisión casi matemática desbroza el interior de sus cavilaciones y aúlla como lobo en su madriguera. El eco resuena en las cavernas de la conciencia y airea las cenizas primigenias de la existencia sobre la Tierra.

La poesía de Fernando Calle es canto, melodía de laúd, melodía extraña en lugares amplios, casi deshabitados por humanos del común. Parece un lenguaje lanzado al viento para seres que vagan sin rumbo por otro ser que llega de una región nueva y agorera. Es una promesa de cambio y un testimonio de sentimientos irracionales para quien desee acompañarlo en el viaje que solo él ha logrado intuir. Lo dice en un aparte de Ciclo:

«La vida en sus giros se renueva, se acicala y viste trajes diversos, y tu y yo, como expresiones de la misma, hemos de desocupar la era, tarde que temprano, para que emerjan las semillas que poblarán la Tierra».

La poética del hijo del Caos es reflejo de la reflexión y el análisis del ser, con influencias de Heidegger, Sartre, Kierkegaard y Husserl. Un ser ahí, en migración, casi en soledad. Toda una receta filosófica, de Universo y lago, para alimentar la vida.

Articulos relacionados

miércoles 7 octubre, 2026 a las 10:23 am

EL UNGIDO

miércoles 7 octubre, 2026 a las 10:23 am

Octavio Guzmán hace vías mientras Muñoz sigue viajando