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domingo 1 agosto, 2010 a las 3:09 pm

El Cauca necesita la Unidad de los sectores democráticos y populares, pero…

¿LA UNIDAD PARA QUÉ?

Popayán, 28 de julio de 2010

Hoy el Cauca está en medio de una ofensiva de las grandes transnacionales extranjeras que vienen por todo: minería, biodiversidad, generación de energía, servicios básicos esenciales, canales de comercio, espacio público, y por sobre todo, el territorio y la fuerza laboral. También, quieren destruir las “bolsas de resistencia” que todavía existen en esta región.

La estrategia que han venido utilizando es “echar por delante los perros del narcotráfico”. Esa economía ilegal descompone los lazos sociales y la capacidad de resistencia de las comunidades. El dinero, la violencia, la ilegalidad, los vicios aparejados y el afán de enriquecimiento, acaban con todo. Es una modalidad de obtener “tierra arrasada”. Ha sido la forma como se apoderaron del Urabá, Chocó y amplias regiones de nuestro país.

En forma simultánea promueven enfrentamientos entre campesinos mestizos y afros contra indígenas, ya sea por tierras, por aspectos étnico-culturales o mediante el aleccionamiento religioso a través de innumerables sectas supremamente adiestradas y bien pagadas. Así van montando escenarios paralelos a las organizaciones de las comunidades, como ha ocurrido con la forma como construyeron la OPIC[1]. Azuzan toda clase de grupos armados y suscitan pugnas entre bandas armadas para aterrorizar a la población civil. Día por día crece el desplazamiento social.

El Estado también hace su parte. La Gobernación del Cauca y numerosas ONG hacen su labor de distracción y “apaciguamiento”, entre las cuales una de las principales es la “titulación de los predios”, con el acicate de que con esos títulos los campesinos van a poder acceder a créditos y capacitaciones para – supuestamente – ser más productivos y poder participar de las alianzas productivas con empresas exportadoras. La verdad, es que las grandes compañías ya tienen bien aceitadas sus chequeras y a sus testaferros para adquirir los terrenos estratégicos para asegurar sus multimillonarias inversiones.

“Casualmente” las zonas objetivo de estas dos estrategias son los municipios en donde las inmensas y todopoderosas transnacionales mineras, como la Anglo Gold Ashanti, ya vienen haciendo grandes exploraciones y están tramitando numerosas concesiones mineras. Los municipios de la cordillera occidental, la Costa Pacífica y el norte del Cauca son las áreas de mayor interés, sin desconocer algunos municipios del Macizo Colombiano y el sur del departamento.

Mientras tanto el movimiento social está hoy más disperso que nunca. La estrategia del gobierno y de los sectores dominantes es dividirnos, ponernos a pelear por intereses individuales; por pequeñeces. La lucha electoral y el afán de llegar a determinados cargos de elección popular se han convertido en una herramienta de división. El movimiento social caucano ha sido atomizado y debilitado por prácticas grupistas y por intereses particulares.

Por ello, ahora que se entra en la recta de encontrarnos para participar en las elecciones regionales y locales es muy importante reflexionar sobre cómo trabajar la UNIDAD de los sectores democráticos y populares del departamento del Cauca. La pasada campaña para Cámara de Representantes, en la que se hizo un esfuerzo fallido por la Unidad de los sectores democráticos y alternativos – nos demostró (mea culpa) que los acuerdos entre las dirigencias de los “aparatos electorales”, mal llamados partidos políticos, no son suficientes. Hay que ir más allá.

Nos toca pensar nuevas formas de acción y de construcción de unidad con la gente. El electorado está allí. Lo demostró la votación de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, dado que los resultados de Mockus más los obtenidos por Petro y por los liberales “rebeldes”, superan los votos obtenidos por Santos.

Hoy estamos en un momento histórico nacional. La oligarquía ganó las elecciones presidenciales pero está en un atolladero. No pueden continuar abiertamente, desde el Estado, con la línea guerrerista, ilegal y mafiosa de Uribe. Las presiones – sobre todo internacionales – son grandísimas. Necesitan sacudirse y limpiarse de los miles de crímenes cometidos.

El tema de la Paz y la Reconciliación va a ser puesto sobre la mesa de los colombianos. La intención va a ser tratar de cubrir a Uribe y librarse ellos mismos de su complicidad delictuosa. La “unidad nacional” se convertirá en la “unión por la impunidad” a la sombra de un gran acuerdo político. Claro, grandes empresarios nacionales y extranjeros están comprometidos y tienen que encontrar una salida.

¿Qué actitud van a asumir los partidos políticos democráticos y el movimiento social? ¿Podremos unificar una posición o repetiremos lo ocurrido en 1991? ¿Influirá la política nacional en las dinámicas regionales y locales? Esos y otros temas van a cruzarse en el camino de las campañas municipales y departamentales de octubre de 2011.

Por ello la gran discusión es: ¿Unidad alrededor de qué? ¿Unidad para qué? ¿Nos unimos sólo para establecer procedimientos y acuerdos burocráticos, o propiciamos acuerdos para actuar ya, frente a los problemas reales que vive nuestro pueblo?



[1] OPIC: Organización Pluriétnica Indígena del Cauca, creada desde el Min-interior, con la ayuda del gobierno departamental y de organizaciones de base religiosas.
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