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Sábado, 10 de octubre de 2026

RASTA ALTA EN EL CAMINO DEL RÍO

RASTA ALTA EN EL CAMINO DEL RÍO
Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
RASTA ALTA EN EL CAMINO DEL RÍO
http://www.rastasvalencia.com/2015_03_01_archive.html

Lo hemos visto en nuestro camino diario por la vereda de la Avenida Colombia. Es un hombre relativamente joven, alto, semimoreno, de cara agradable, de paso algo rápido, con mochila al hombro y mirada baja.

Es uno de esos personajes, – porque lo es -, que uno se detiene a verlo pasar con su indumentaria simple, que forma parte del paisaje del Río y que a pesar de su enajenación logra captar la atención cada vez que se cruza en el camino.

También lo hemos visto de paso por algún otro lugar más lejos de su hábitat acostumbrado, pero no luce ni se asemeja a esos sectores de la ciudad. Él pertenece a la ribera del Río y ahí es donde destaca su figura.

A veces lo hemos encontrado en paños menores bañándose discreto sobre las piedras en el pozo más grande que se forma en el Río frente al barrio Santa Rita. ¿Para quién se bañará? Tal vez lo hará sólo para besar al Río y para sentir su caricia en sus costados. Se cuida de no mojar su rasta enorme que se acumula desordenada sobre su cabeza y la apuntala con unas pinzas de madera. Parece cuidarla más que su cara o los dientes que ya no cortan como antes, sin que trate de parecerse a otro.

Apenas si mira a los lados, no conoce a nadie y no se detiene a saludar. Sus ojos parecen cansados de mirar tanta basura, tanta mentira y prefiere buscar vivir la soledad. No sabemos a dónde irá esta tarde ni donde dormirá su cansancio diario. Aunque es posible que jamás sienta el peso de los días. Llegará la noche y verá cómo la Luna va subiendo, subiendo y bajando, hasta quedar dormido sobre la dulce tierra y con la dura almohada que le ofrece su majestad la piedra.

¿En qué pensará este hombre que se me parece a Diógenes? No lleva linterna, pero lo he visto balbucear muy quedo. Conversa con el otro yo que ha formado adentro. ¿Cuál será su diálogo y cómo tratará a su otro? A veces sonríe y le he logrado captar el leve sonido de su risa floja. Ríe complacido de su gracia interna. Responde frugal a un chiste suave que le brotó a su par interior.

Tal tenga unos 40 años. Tiene barba no muy poblada. De ser más comunicativo, comprara un traje elegante y calzara zapatos de marca, sería un valiente galán y llevaría alguna flor del jardín de esta casa que tiene junto al Río a cualquier mujer hermosa que escogiera al azar.

Hoy lo he vuelto a ver por enésima vez. Sonreía. Y conversaba quedo con su yo cercano, como hablándole al oído. Le conversaba tierno y algo le respondía que lo consolaba porque al instante alzaba la testa y su mirada reía como un ángel de esos de navidad…

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