Territorio e identidad, contextos pedagógicos para una educación desde lo propio


Con la colaboración de la Administración Departamental que termina en diciembre, un grupo de hombres y mujeres afrocaucanos, de las diferentes zonas del departamento formularon iniciativas comunitarias en dirección de reconocer la importancia y lo que significa que las expectativas y sueños de futuro de las comunidades y pueblos negros que riegan la geografía caucana queden plasmados en los proyectos y propuestas de desarrollo, que se adelantaron desde la Gobernación del Cauca. Que las diferentes zonas que conforman el departamento se vieran y se sintieran recogidas en la proyección social del Gobierno. En particular, en el ámbito educativo se avanzó en incluir la variable étnica en el diseño y concreción de proyectos para los pueblos afros e indígenas.
En el caso del pueblo afro del Cauca, a través del Comité de Etnoeducación que hace parte de la mesa afrocaucana, creada por el señor gobernador Dr. Temístocles Ortega Narváez, se trabajó, “con el propósito de diseñar procesos educativos y formativos desde lo afro, una postura negada desde el sistema educativo oficial, construyendo unos procesos educativos que recorran nuestras trayectorias históricas de respuestas permanentes a la imposición del Estado colombiano, pensada y gestionada desde los pueblos afrocaucanos, como una forma de reeditar la historia de olvido y exclusión que mueven las políticas educativas de los gobiernos de turno en nuestro país[1]. Esta postura de la Administración Departamental, contribuyó a la reivindicación de la historia del pueblo negro del Cauca, en dirección de armonizar los niveles de toma de decisiones educativas, desde el marco legislativo nacional, la Constitución Política y los marcos curriculares nacionales, las políticas educativas territoriales y las Instituciones y Centros Educativos que adaptan y operativizan los propósitos formativos, terminando en el aula de clases, donde los maestros como mediadores pedagógicos y didácticos, deben articular practicas formadoras familiares y comunitarias con la formalidad académica de la escuela.
Se proyectó una intencionalidad pedagógica desde lo propio, donde los nuevos aprendizajes tengan como sustento básico los significados que se han elaborado, en las luchas históricas en la cotidianidad comunitaria en defensa de la vida y por la vida, de los pueblos y grupos culturales, a partir de las experiencias y vivencias de sus prácticas productivas y formativas. Es el reconocimiento que los niños “no son un constructo abstracto, son sujetos que viven en un espacio y tiempo determinado del que heredad condiciones y necesidades tanto biológicas como culturales”[2]. Esta caracterización del estudiante, le exige al maestro y directivos docentes el estudio y conocimiento del contexto para poder organizar el hacer pedagógico y curricular que se presenta y desarrolla en el aula de clase.
Todos los estudiantes llegan a la escuela con una base cultural que ha sido el vehículo que le ha permitido apropiarse y entender su realidad social y cultural y aportar a su reestructuración a medida que avanza su formación, líneas culturales que direccionan su identidad cultural. Este marco de referencia transporta en su interior rasgos didácticos y pedagógicos que deben constituirse en apoyos didácticos para que la escuela potencie y sea el acicate que le ayude en la apropiación y reelaboración de los saberes que la escuela le va presentando en los ciclos, niveles y grados del currículo institucional a los niños que llegan a los Establecimientos Educativos.
Este sueño del pueblo afrocolombiano, que también es de los afrocaucanos, de tener una educación que retome nuestras prácticas y lógicas de producción, formas diversas de encuentro y de editar lo natural y social propio de la vida del pueblo negro del cauca, saberes traídos del África y readaptados a las necesidades que la realidad le fue presentando a los hombres y mujeres arrancados del continente negro, pasando por nuevas relaciones de respeto hacia “el otro” y lógicas de producción intelectual, deben convertirse en vectores orientadores de la cotidianidad institucional educativa.
Todo el hacer pedagógico-curricular, en los territorios caracterizados como afrocaucanos, debe visibilizar la lógica situacional del territorio expresa en la identidad de sus habitantes, como sustrato fundamental de formación, para nuestros niños y niñas, y articularse, a partir del respeto por lo propio a la lógica de lo general, que promueve la formalidad académica del Ministerio de Educación Nacional, donde la cotidianidad se convierte en un referente básico de aprendizaje. Le corresponde al docente diseñar ambientes de aprendizajes en los cuales se combinen conocimientos y situaciones académicas con otras que son productos de la dinámica de la vida real.
Según Zabalza, Miguel A., “aprender no es recibir, decodificar, comprender y almacenar información de diversa naturaleza para poder reproducir cuando nos sea requerida. Aprender es conocer cada vez mejor el propio medio en que uno vive y saber utilizar ese conocimiento de lo próximo para poder conocer lo que resulta menos habitual”[3]. El aprendizaje es la posibilidad de abrir muchas puertas que nos permita entender y transformar el entorno y por ende nuestra vida, mediante la continuidad formativa recibida en la familia, en otros contextos y articulada con la educación formal. “Abrir la escuela al entorno significa hacerla sensible a sus condiciones y características a sus necesidades pero, a la vez, saber aprovechar sus recursos, ser capaces de generar sinergias con otros miembros e instituciones de la comunidad para enriquecer la oferta educativa a nuestros estudiantes”[4]
Invitamos a la nueva administración que inicia en el enero del próximo año, retomar los procesos adelantados, en la Secretaria de Educación, a través del Comité de Etnoeducación, que hace parte de la Mesa Afrocaucana y el Consejo Comunitario Campesino Palenque Monte Oscuro, para que los pasos caminados, y los logros obtenidos en diseños del Proyecto Etnoeducativo Afrocaucano, la malla curricular y la guía pedagógica para el docente para territorios afros, sean potenciadores de nuevos vientos académicos y pedagógicos, de una educación que visibilice cultural y étnicamente a los diversos pueblos negros que fortalecen culturalmente la sociedad caucana.
[1] Bonilla R., Luis Fernel; ponencia presentada en el encuentro de etnoeducación del Pacífico colombiano, “Resinificando la Etnoeducación desde lo propio en el departamento del Cauca”, Tumaco, junio 2014
[2] Zabalza B., Miguel; Territorio, Cultura y Contextualización Curricular.
[3] Ibid
[4] ibid




