
La magia hecha palabra,
La magia hecha escritura.
A las 11:30 a.m. Carolina Palacio Ramírez inició su intervención en el auditorio principal del Colegio Fernández Guerra echando a volar por los aires unas palabras extraídas de lo más profundo del foso de los sueños. Ese foso que pocos han visto y que sólo lo han contemplado quiénes han traspasado esa frontera que se camina a través de la imaginación.
Carolina recreó lugares y los embelleció con la dulzura de sus palabras que provenían de su corazón. Nos inspiró, nos sacudió e hizo que barriéramos con escoba nueva esas ideas de conformismo, para dar paso a la esperanza, a ese territorio donde los miedos ya no tienen espacio.
Nos hizo soñar e imaginar que un mundo mejor es posible cuando hacemos algo por él. Nos invitó a alcanzar esos sueños que titilan como lucecitas en lo más profundo de nuestro ser.
Por último, la escritora de 15 años, que tuve la oportunidad de conocer en la reciente Feria Internacional del Libro de Bogotá, en la que interactuó con cientos de personas y que vendió más de 300 libros nos invitó a un viaje de tantos, por un “océano en el que un majestuoso tiburón dorado iluminaba los arrecifes, como lo hacen las grandes luces de un velero, un velero de colores infinitos”(fragmento de El Diente del Tiburón, de su último Libro La Cascada Dorada y los Muros de Cristal). En ese viaje estuvimos, el cual culminó en un solemne espacio bien dispuesto por la Biblioteca Municipal Jorge Eliécer Gaitán.
Algunos datos de la escritora:
- Edad: 15 años.
- Obras: Evangelin y Yo (La escribió a los 10 años), La Cascada Dorada y Los Muros de Cristal (a los 13 años). Actualmente escribe una nueva novela.
Recomendaciones de Carolina a los jóvenes para adquirir hábitos de lectura y escritura:
- Escoger libros que nos gusten.
- Ir al cine o ver películas de nuestro interés.
- Escribir cuando lo sintamos hacer, cuando nos sintamos inspirados.
- Escribir a partir de nuestras vivencias, de nuestros amigos que pueden ser los personajes de nuestras historias, de lo que leemos y de la imaginación.
- No presionarse.


