EL HOMBRE QUE SE COMIÓ UN PÁJARO


Aquella vez y mientras viajaba de noche por el occidente de la ciudad, un joven de tierra caliente, saltó dentro de la buseta, y sin escuchar al conductor para que se bajara, pasó la registradora y abriéndose la camisa, dijo:
– “Esta cicatriz, que ven es por una operación que me hicieron. Pero también soy tuerto por andar a mucha velocidad”.
Y añadió:
– “No trabajo porque nada sé hacer. Y no robo porque también sé que no debo hacerlo, es por eso que no tengo cuchillos, ni navajas… esas pendejadas de nada me han servido”.
De pronto, volteándose hacia una señora, sentada al lado del conductor, y que cargaba en sus rodillas una jaula de alambre, le preguntó:
– “¿Dónde está el pájaro?”
La señora pensó, que el joven sucio y desarrapado, estaba loco y que podía ser peligroso.
“No tengo pájaro”… Respondió asustada.
Y él, de inmediato le dijo:
– “¡No tiene pájaro en la jaula, porque yo me lo comí!”
La señora con los pocos pasajeros, que iban en el vehículo, se miraron sorprendidos. Mientras el desplazado empezó a silbar como una hermosa ave de su tierra.



