PREOCUPACIÓN POR UN MAESTRO Y OTROS DIEZMIL
cuestionespedagogicas.wordpress.com/2009/05/
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Le dedico 3 horas diarias a preparar material y clases.
No creo que muchos maestros lo hagan.
Quizá sí a las ollas y los traperos.
¡Vivo en un barrio donde el 80% son Maestros!
No gustan mucho de asistir a conferencias, seminarios, talleres…
de pronto poco leen!
La maestra Isabel Cesga, incansable madre, directora de un museo indigenista y maestra en una escuela, me escribió un mensaje, dolorida. Solo el saludo y esta queja. Decidí tomarlo como epígrafe de este texto, como homenaje a su suspiro por la educación. Y me remitió a un link del 20 pasado domingo en El Espectador.
Los maestros, los magistri, son pedagogos, lazarillos en la ceguera o en el paso primerizo que el niño o el joven dan cuando su vida empieza. Parece que el nombre se origina en la palabra mago. Porque están llamados a moldear, a sacar de esa cantera virgen, de esa piedra informe, de esa botella llena de humores, el genio y la figura que bulle adentro para brille afuera.
La misión de los maestros en un puerto, en un país, en una ciudad es la de ser faros, guías expertos, conductores de energía, de sabiduría, de buenas costumbres. Los faros antiguos estaban ubicados en la altura para que fueran vistos desde lejos o se construían torres elevadas para que desde allí giraran con su luz potente y dieran confianza a los navegantes en su curso.
Su labor es la de ser espejo, ejemplo para sus pupilos. Son educados y formados, según la época, con las tecnologías recientes y con las metodologías apropiadas para que su intervención no impida la creatividad del estudiante, sino para vayan adelante y tiren la cuerda a medida que avanza. La luz, el conocimiento, el vehículo que transmite la enseñanza deben estar en continuo remozamiento. La luz de noche antes eran las velas, hoy ya son bombillas, faros de reluciente halógeno para traspasar las tinieblas y aún son rayos infrarrojos para localizar objetos en la noche. Ese es el reto de nuestros maestros hoy.
La tiza ha huido, ¿el tablero ya es obsoleto? – alguien pregunta. Llegaron los computadores, el netbook, el iPod, el blacberry, el touchpad, ¿esos son obstáculos para los profesores educados en normales hace 15, 20, 30 años? – algunos lo dicen. Ya aprender textos de memoria es una tortura y es inocuo exigir su uso, – dicen otros. Los estándares extranjeros, los indicadores para evaluación valen para la economía pero no son válidos para que los educadores exijan y se exijan en sus clases, – se excusan muchos. ¿Cuáles, entonces, son las nuevas líneas que han de regir a nuestros educadores? ¿La tecnología actual la deben enseñar y usar sólo algunos profesores en una sala de computo?
El maestro actual, es considerado ya un profesional, no un mero licenciado. El maestro debe ser sal y picante y no ofrecer una poción insípida. Como un tenista, como un banquero, cada día encuentra nuevos instrumentos para encantar espectadores y clientes para ganar dinero. Los sindicatos deben preocuparse, sí, por mejores condiciones salariales y de seguridad social, pero también deben exigir más capacitación, y mejor calidad humana y científica en sus afiliados. Yo, jamás lo oí en las asambleas de sindicato.
Leer más…





