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Domingo, 11 de octubre de 2026

EN CALI 2015 LA POESÍA TIENE LA PALABRA

EN CALI 2015 LA POESÍA TIENE LA PALABRA
Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
EN CALI 2015 LA POESÍA TIENE LA PALABRA
Representantes de las Tertulias presentan proyectos para el XV Festival

Por fin. El XV Festival Internacional de Poesía de Cali comenzó a marchar. Después de una espera con calor y angustia, ayer se reunieron los Grupos que promueven el oficio de armar mundos nuevos con palabras en la Ciudad. Casi dos decenas de participantes asistieron a la reunión convocada por el Comité Organizador en la Biblioteca del Centenario.

La Secretaría de Cultura y Turismo se ha preocupado por la tecnificación y control de todas las agrupaciones culturales.  Así podrán contribuir como una cascada armónica en la formación y consolidación de un ambiente democrático y placentero al desarrollar las actividades de todos los Festivales artístico existentes en la ciudad. Se está creando un sistema de organización visible, con instrumentos dinámicos que pongan en la balanza pública el menú que cada sector ofrece.

El Festival Internacional de Poesía de Cali ha llegado a su XV versión y posee un tesoro de experiencias y organización. Desde 2004 el Festival ha ido integrando a los diferentes colectivos que trabajan con las uñas la poesía y los convoca a que muestren los quehaceres que desarrollan en sitios y de formas diferentes.

Grupos como la Fundación de Poetas Vallecaucanos, la Pacha Mama y Fundación Plenilunio, los más antiguos en Cali y otros que han aparecido como fuego repentino y vivificador con nuevas propuestas enriquecen el panorama de este oasis de esperanza en medio de los avatares de la gran urbe.

Vendrán, como lo anunció una vez Bécquer, las golondrinas o golontrinas a surcar el cielo de velo azul, con sus alitas y su trino. Llenarán de ilusiones, de imágenes, de metáforas impensadas y nunca oídas las membranas más sensibles de quienes acudan a los recitales, performances y tomas pacíficas de centros comerciales, transporte masivo, salas y teatros.

La poesía hace falta para hacer un alto en medio del ruido de motores, de sirenas o del tráfago diario en calles y oficinas. El verso se meterá en los oídos, en las vísceras, en las arterias y correrá por todo el cuerpo como una bebida espirituosa. Poetas que vendrán con voces y atuendos de naciones lejanas, de regiones colombianas y quienes se cobijan con nuestro lenguaje harán sonar la trompeta de la que habló una vez el nicaragüense Darío.

La poesía, entonces, desde ahora, empezará a rodar – vestida de mujer y en boca de hombres transfigurados – a circular como Pedro por su casa. La oiremos en las Lomas de san Antonio, de la Cruz, en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura, en su Teatrino, en el Museo de Arte la Tertulia, en Bibliotecas Públicas, en Comunas y Corregimientos. No es la poesía un espectáculo que concentre grandes masas. Es para nutrir pequeñas sociedades porque es un habitante raro, como las especies en extinción.

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