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martes 12 julio, 2011 a las 9:16 pm

EL CAUCA NECESITA URGENTE UN PLAN DE REHABILITACIÓN Y NO MAS GUERRA

LA NOTA DE LA MAÑANA

HEMBERTH JAVITH PAZ GOMEZ

13 JULIO 2011

Los repetidos hechos de destrucción, muerte, sangre y dolor por la pérdida de seres queridos o su patrimonio de una porción del Norte del Cauca nos sobrecoge y llena de dudas sobre la responsabilidad del Estado frente a calamidades de esta naturaleza protagonizadas por una guerrilla nacida en el Cauca, desde Totoró hasta Inzá y Belalcázar dirigida por Manuel Marulanda Vélez para reivindicar derechos de los trabajadores agrarios creando las que entonces se llamaron Repúblicas Independientes de Guayabero, Riochiquito y Marquetalia, pero que hoy se dedican a obtener altos ingresos de dinero mediante el secuestro, la extorsión y el narcotráfico, haciendo daño a inermes campesinos e indígenas que ven cómo se destruye, sin razón valedera, sus viviendas, sus fuentes de ingresos, sus esfuerzos, viendo morir o desaparecer a sus seres queridos, caer en las minas antipersona o ser reclutados para la guerrilla, en una confrontación que carece de fundamento político, social o militar.
Ante los últimos hechos, los alcaldes de Toribío y Corinto salieron a reclamar, no más tropa y policía, sino acciones y ejecuciones sociales del gobierno, pero la respuesta ha sido militar acentuando el estado de guerra.
Nuestro amigo Mario Pachajoa nos ha recordado las acciones sociales del gobierno de Alberto Lleras Camargo, Guillermo León Valencia y Carlos Lleras Restrepo en el Frente Nacional para la zona oriente y norte del Cauca cundidas de guerrilla, de chusmeros, como se les llamaba entonces… Dice el Ingeniero PACHAJOA:
“A finales de la década del cincuenta, del siglo pasado, el gobierno colombiano creó el programa de Rehabilitación para el Cauca, dirigido por el ingeniero Mario Ante Etayo (q.e.p.d.). El programa creó dos zonas, dirigidas por sendos ingenieros: la zona de Inzá y la zona del Norte del Cauca con sede en Santander de Quilichao. El que escribe estas líneas era el ingeniero Jefe de esta última.
El Programa trataba de rehabilitar estas zonas que estaban duramente atacadas por los guerrilleros, como se los denominaba en esos días. Con los vecinos del lugar y trabajadores voluntarios originarios de todas partes, se formaron numerosas cuadrillas para la construcción de una serie de carreteras que se iniciaban, en forma simultánea, en Inzá, Páez, Totoró, Caloto, Caldono, Silvia y Santander de Quilichao y que finalmente, se enlazarían entre sí y la ciudad de Popayán.
Este programa dio trabajo bien remunerado a miles de personas que carecían de él y que vivían en las zonas de influencia del proyecto en los sitios mencionados antes. Produjo una bonanza que se notaba, pues empezaron a aparecer mejoras en las precarias viviendas, nuevas tiendas de comida, gente alegre en las calles y plazas de mercado mejor surtidas y por supuesto muchos compradores.
De esta situación han pasado más de cincuenta años y para los que vivimos en el extranjero y conocimos de cerca esa época, todavía no nos explicamos que la situación en esos mismo lugares de la antigua Rehabilitación, sus problemas en vez de disminuir han crecido en forma gigantesca, con asesinatos frecuentes, asaltos a las poblaciones mencionadas, escasez de fuerzas de control y otras calamidades peores que si fuera una guerra declarada.
Las noticias que aparecen en los actuales diarios extranjeros de los actos crueles y criminales en los lugares que comprendía la Rehabilitación, nos llenan de duda si esos están siendo ejecutados en los Qulichaos, Caldonos, Toribíos, Jambalóes, etc, de la década del cincuenta del siglo pasado”.
Pues le despejo la duda a Mario: si, es en esos territorios, hoy sembrados de marihuana, coca y amapola, donde ocurren los oprobios de las FARC, situación muy distinta a aquella época, y según el gobierno, esa es la lucha, por un territorio pródigo para el narcotráfico, aunque puede haber otras razones.
Lo cierto es que esa confrontación no tendrá fin si Gobierno – FARC siguen midiendo sus fuerzas con las armas a costa de la tranquilidad y la vida y bienes de los pobres, y solo podrá aplacarse si hay trabajo, carreteras y fomento agropecuario para sembrar desarrollo y progreso, tranquilidad y paz y no minas, cilindros y carros bombas, balas y muertos… O, ¿qué opina ingeniero Guillermo Alberto González Mosquera?… El Cauca hoy se debate entre la guerra y la paz… O balas o semillas… Escoja, en busca de la paz anhelada… Buenos días.-

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http://www.caucana1040am.com/

Hemberth Javith Paz Gómez

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