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domingo 8 febrero, 2015 a las 8:40 pm

Azotada al Transmilenio

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Armando Orozco Tovar
Armando Orozco Tovar

Para cualquier organismo vivo las venas, y dentro de ellas la sangre, como para la tierra los ríos, o para la nación el transporte, son lo que posibilita el crecimiento en todos los aspectos. El transporte es lo que permite que vivo esté el cuerpo social, que exista como cualquier otro animal.

Yo me trepé al tranvía a los cinco años, y me bajé de él en el mismo año de mis primeras travesuras y maromas enamorándome la primera vez de Ofelia, una infanta de ocho años con la que nos volaríamos para Buenos Aires a casarnos. Pero a estos vehículos cuando me quise montar otra vez, los encontré hechos ceniza.

Cuando los volví a ver no llevaban a nadie. Tampoco los trenes de los FFNN, que eran remplazados por camiones y buses de las empresas gringas e inglesas. Aunque algunas destartaladas locomotoras, aún viajaban a lugares remotos de la periferia regresando al centro para volver a salir a la periferia. Iban a la jungla con sus alimañas, porque la era lo único que existía gracias a Núñez y Caro.

La comunicación es la sangre de las culturas. Si acaban sus transportes se hacen trizas, como cuando el Bogotazo cuando los nuevos transportistas y urbanizadores, quemaron el transporte de la ciudad, y los urbanizadores las casas decimonónicas de la carrera Séptima.

Algunos quieren hoy ponerle tachuelas al conflictivo trasporte capitalino. Se sienten perjudicados con los planes de modernidad humana del cuestionado burgomaestre. Es la caverna de los intereses particulares: contratistas, concejales derechistas. Y entre ellos sobresaliendo con sus histéricos alaridos, travestis cabildantes aliados a mafias, como en veces se ha visto con la destrucción de los trasmilenios.

En abril del 48 le tiraron a matar a Gaitán y lo mataron los intereses nada ocultos duchos en organizar azotadas- asonadas. Hoy no son más que delincuentes amotinados, o hijos de transportistas afectados con los nuevos cambios. También surgen de barras bravas, como fieras saliendo en tropel alucinadas del último gol, etcétera.

Con las asonadas en contra del servicio más moderno que tiene la ciudad (porque para ella la oligarquía nunca pudo construir un Metro), se busca casi siempre medirle el aceite al actual gobierno distrital, para que a fondo ordene azotar a los grupitos desorganizados dispuestos a acabar con el servicio público de todos… los que quieren paralizar a mi ciudad natal.

Sin cómo movilizarse no se podrá los fines ir de semana a… “comer carne asada con papas saladas a La Calera, morcillas en Bosa, pandeyucas a la entrada de Chía, rellenas en Usme, queso de cabeza a la entrada de Cajicá, achiras en Cota, mazorcas asadas a la salida del “Campín” y costillas de cerdo en Sanandresito, almojábanas, garullas y masatos en Soacha, queso con bocadillo en Ubaté, lácteos y panelitas en Sopó y brevas con arequipe saliendo para Fusagasugá…” como dice un relato de José Luis Díaz Granados…

Alegría de Pío. Febrero 7 / 2015 / 10:10 A.M

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