Pico y Placa - Popayán: No aplica | Cali: No aplica
Domingo, 18 de octubre de 2026

EL CUERPO DE LA MUJER EN LOS HILOS DE LOS AÑOS

De niña a mujer madura – y aún con arrugas -, la mujer cambia en su fisonomía como todo ser...

Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
El cuerpo de la mujer en los hilos de los años
El ideal egipcio

De niña a mujer madura – y aún con arrugas -, la mujer cambia en su fisonomía como todo ser animado. No es una gema ni una roca, ni un pocillo de agua del mar ni tiene la seda del petróleo. Mas su sonrisa, su ternura y su adaptabilidad a los signos de los tiempos la convierten en un fenómeno de la belleza natural.

El periódico El País de Madrid de ayer en su Edición América* trae una interesante sucesión de imágenes con videos de los cambios por los que pasado la mujer a través de su paso por las sociedades y culturas.

Quienes hemos vivido algún tiempo de más – que otros -, podríamos hablar de la experiencia propia y decir si la mujer efectivamente cambia de estatura, de volumen, de forma en su caminar, de su aura exterior y su modo de ver el mundo. Pero ese no es el caso. Sería parte o de un estudio antropológico o de escribir una novela.

En este espacio que le dedica el periódico español a este tema, de manera original y apropiado, solo hace un paneo muy general sobre la forma exterior en que la mujer se muestra en varios momentos de la historia. Y se vale para ello de imágenes entresacadas de revistas, enciclopedias, periódicos y, seguramente, de la imaginación y algo de fantasía.

Obvio que la mujer de la época del homo sapiens, cercana al antropopitecus y al modelo que nos sugirió Darwin, es muy distinta al espécimen que hoy vemos por TV, en premiaciones de Grammies y Óscares.

La civilización o procesos de grandes cambios culturales debidos a conquistas, guerras, invasiones, descubrimientos e invenciones y el desplazamiento hacia diferentes regiones con diverso paisaje y costumbres hacen que mujeres y hombres cambien su pensamiento y sus formas de vestir de comer y de comportarse. No solo el hombre ha cambiado sino la mujer que es su fetiche, la compañera natural y de cumplimiento de sus sueños. Así fue idealizada siempre y hoy ella persiste en crear sus propios ritos, ideales y roles.

¿Cuándo la mujer fue más idealizada, despreciada o echada al olvido? Los griegos la elevaron a la condición de diosas y lo mismo los egipcios y dejaron en frescos y sarcófagos los vestigios de su cara y nariz, sus brazos, su espalda, sus senos, sus pies, su estatura, su mirada, su ajuar, su corte y sus sirvientes.

De la Edad Media Alta, Media y Baja conocemos mujeres sabias, artistas e largas historias en libros y pinturas. Ya no eran diosas sino reinas, princesas y hasta una papisa. Sin embargo, el hombre se apropió de casi todos los escenarios y alejó a la mujer de la vida social. Así sucedió en la cultura romana-judaica y en las culturas árabes y musulmanas. Cuando más la mujer era una figura decorativa en las Cortes y el Rey era el hombre. Ni siquiera en la Ilustración ni a partir de la Revolución Francesa la mujer cobró protagonismo. Los artistas dejaron en la pintura testimonio de esta concepción discriminatoria.

Hoy El País vuelve los ojos atrás y trata de hacer ver una perspectiva a la mujer en su físico exterior. Uno pregunta, entonces: ¿El prototipo griego antropológico de la mujer ha cambiado? Tal vez no. La moda, los modistos de ayer y hoy, los pintores y escultores la han visto pasar ante sus ojos sorprendidos y la verán desigual. Tal vez en su interior hay un hálito que apenas si se percibe. Su perfil de inteligencia y su toque de distinción es diferente pero su belleza sigue siendo la misma.

*http://verne.elpais.com/verne/2015/01/31/articulo/1422722953_709436.html

logo_proclama_optimizado

Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

Le puede interesar

Pc

Proclama Radio

En Vivo

Lo Más Leído

Únete a nuestro canal

Recibe las noticias más importantes al instante por WhatsApp