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Jueves, 1 de octubre de 2026

COMIENZO DEL AÑO CON POESÍA Y AMISTAD

Rubiela Arias y la poeta Gloria María Medina en frente del Restaurante Orujo
Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
Rubiela Arias y la poeta Gloria María Medina en frente del Restaurante Orujo
Rubiela Arias y la poeta Gloria María Medina en frente del Restaurante Orujo

Comenzar una obra es a veces un dolor de cabeza o también una aventura o un placer. Jugar la vida en la ruleta diaria con la poesía, el paisaje y los amigos, cuando apenas comienza a dar su primera vuelta el bulevar de los días, es gratificante.

De nuevo la poeta Marga López hizo malabares con sus dedos en el éter y realizó la magia de mover corazones y fantasías. Nos invitó a tejer palabras, a ensoñar caligramas, a echar a volar la imaginación desde el Mirador del Cocora en Salento hasta el valle insondable donde habita la diosa de la Poesía.

Valle del Cocora cruzado por el Río Quindío desde el Mirador de Salento
Valle del Cocora cruzado por el Río Quindío desde el Mirador de Salento

La cita fue en el Restaurante Orujo, en la cúspide del Mirador de Salento hacia el hondo y verde Valle del Cocora. No en vano el sitio lleva el nombre de Orujo que significa bebida espirituosa del hollejo de la uva. Sede propicia para albergar a quienes se iban a embriagar con el orujo de la palabra en una de las torrezuelas del lugar.

La gracia y mirada franca de Claudia Bedoya, organizadora in situ, nos recibió con el café de la casa. El punto de encuentro era El Triángulo antes del puente en el Río Quindío en la mitad de la vía que de Armenia conduce a Salento. Después de almuerzo subimos hasta el pico del mirador. Ya estaba la Maga con una decena de fans y con Édgar Montoya, un excelente declamador de poesía negra.

Pronto llegó la inspiración a todos a un gesto e invitación de Marga a que garabateáramos sobre el papel para que el duende se apareciera entre la tinta y el genio propio. No había posibilidad de chancuco ni que nos copiáramos de un vate ya muerto.

Los lugares con encanto que hemos visitado o que hemos oído nombrar y quisiéramos conocer, los grandes asombros que han llenado nuestros ojos o deseos dieron cabida a la inspiración. Y más tarde escogimos el color que más nos llenaba la atención para dedicarle un poema o un recuerdo. Después de un tiempo prudente todos debimos destapar las cartas y leer lo que habíamos escrito. Qué buen trabajo y sin sudar, pese al buen clima y al sol.

Cuando Marga leía unos poemas de la poeta Carmelina Soto Valencia y Claudia Bedoya, familiar lejana de ella nos contaba rasgos de su personalidad*, la poeta y cantautora Martha Elena Hoyos llegó como viento veloz a saludarnos y anunciarnos que nos acompañaría en el Recital de la noche con su voz y su guitarra.

Al final del sábado 10, la Luna presidió el Recital al Frente del Restaurante Orujo que ofreció la docena de participantes del taller que dirigió la poeta Marga López.

Sobre Carmelina Soto: http://youtu.be/EcDgGQ9RIDU

Martha Elena Hoyos en Salento: http://youtu.be/7dAyd0XKyr4

Tres poetas de Quimbaya en recital: http://youtu.be/l-OZg-CQrVI

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