ACUERDOS PREVIOS PARA EL CAUCA


Todas las regiones del país, tienen una notoria historia de Patria Chica, la de Cartagena sitiada muriéndose de hambre, los bravos llaneros en las batallas de la Independencia, los nariñenses defendiendo su autonomía social y económica, los santandereanos de Socorro y San Gil en los movimientos libertarios de los comuneros, los afros en sus palenques del Pacífico, los indios con la Gaitana en las tierras del Huila, el centro del país con Boyacá y Cundinamarca, valientes alebrestados en el ‘Grito de Independencia’ y después mártires, héroes y libertadores en el Pantano de Vargas.
Indalecio Liebano Aguirre, Germán Arciniegas y Tirado Mejía, fueron los primeros textos que en el estudio universitario, mostraron las otras formas de mirar y de comprender la historia, en el inicio lo habían hecho los monjes como relatores de las actuaciones de la conquista y más adelante el padre de De las Casas, denunciando los atropellos contra los esclavos, después el crecimiento del imperialismo en la época de formación de la República, el materialismo histórico, la caída del Muro de Berlín, la universalización, la globalización y después la estrategia de los acuerdos de libre comercio y los bloques y tratados regionales o de productos como el petróleo.
Historia de Colombia en muchos casos contada con los adornos necesarios para resaltar el sentimiento de patria, ocultando las situaciones feas del comportamiento de los ídolos y de las acciones, porque ellos solo se pueden concebir sin mancha, según la tradición traída a estas culturas en medio de la filosofía y la religión, fue lo que nos llegó en las Carabelas, en el baúl de Colón, así se contó la historia y así se ha tratado de presentar el discurrir de Colombia.
De igual manera se dio el desarrollo de las regiones, en especial después de la desmembración del Gran Cauca, algunas de ellas lograron momentos coyunturales para afianzar sus ventajas comparativas, a partir de allí por razón de sus avances su proyección fue significativa, acumulando no solo la inversión privada, sino también las mayores inversiones públicas en aras del necesario crecimiento del Producto Interno Bruto.
Se hace necesario, acudir a la historia del Cauca, no en el relato limitado de las actuaciones de guerreros, próceres y mártires, sino en el significado imprescindible de sus aportes a la configuración de lo que hoy nos asiste como nación, pues así tengamos por ejemplo diferencias entre negros, indios y blancos o mestizos, aquí nuestro himno dice que somos una sola ilusión, solo en esta tierra conviven las tres razas, solo aquí conservamos la diversidad étnica, como no se hizo en otros lugares.
Gran parte de la educación y de la cultura de la nación, se inició aquí en los monasterios y conventos, en la bicentenaria Universidad, la ilustración cimentada en la disciplina del conocimiento permitió ejercicios intelectuales que han universalizado a Colombia, en el arte, en el deporte, en la música, en la gastronomía, en el cuidado y protección de regiones fundamentales para las necesidades ambientales del mundo, somos la estrella fluvial y somos el Macizo Colombiano.
Comparativamente, aquí se conserva el mayor número de hectáreas en bosques, páramos y parques naturales, la Isla Gorgona, los Manglares del Mar y del Pantano, y en tierras de Propiedades Colectivas de Comunidades Afros y de Resguardos de Comunidades Indígenas, además, se dedican miles de hectáreas sin discusión de su propiedad y de su dedicación a la necesidad del país, de proveer la industria del papel con los bosques, y de la caña para el azúcar.
En el Cauca creció la industria azucarera del país, y hoy su café rescata el posicionamiento de Colombia en los mercados internacionales por sus sabores especiales, sin olvidar que el cultivo del fique alimenta la demanda de las tres plantas productoras de empaques biodegradables que necesita el mercado nacional e internacional.
Pero la respuesta de la inversión nacional, no corresponde a las urgencias del momento para organizar su ciudad capital y sus poblados para iniciar la organización requerida para su proceso de ajuste a los requerimientos del tiempo de los acuerdos, del proceso de paz y de la implementación de las medidas a tomar si se da la etapa de superación del conflicto principal.
El Cauca ha escuchado en por lo menos diez campañas presidenciales el estribillo de la salida al Mar Pacifico, la vía Timbío – El Estanquillo, la vía del Libertador, la vía Popayán – Pitalito, y la Circunvalar del Macizo Colombiano, así como la adecuación de la conexión con la ciudad de Pasto y la integración con el Ecuador, pero por ahora, nada de estas ofertas son realidad en la programación de las inversiones nacionales.
Si bien es cierto la clase política, específicamente los parlamentarios, cambiaron el sistema de distribución de las regalías y con ello las posibilidades de inversión de los entes territoriales, con una buena gestión en el Cauca, no corresponden estos recursos, a las posibilidades que la nación tiene para con el departamento, más triste aún si se compara con las destinadas para otras latitudes, de allí que sean urgentes acuerdos previos de inversión para el Cauca.
Más urgente, cuando la violencia golpea sin tregua esta región, la muerte de los miembros de la Guardia Cívica, de los Cabildos Indígenas, por encima de toda circunstancia, obliga tiempos de recogimiento y reflexión sobre un proceso en el que todos hemos depositado la confianza.



