Popayán de luto, pierde a su mejor figura contemporánea



La ciudad está de luto, totalmente consternada por la pérdida de su mayor valor contemporáneo. Sin duda que Jorge Naranjo López era la persona más querida, por estos tiempos, que lograba unir, armonizar y concertar; o al menos quien menos resistencias tenía en la mayoría de sectores, en una de las sociedades más difíciles del país.
Si alguien ha hecho más que muchos políticos juntos y otros dirigentes en la llamada Ciudad Blanca, de lejos ha sido el arquitecto JORGE NARANJO LÓPEZ. Frustración, indignación, incredulidad e impotencia total embargan a la gran mayoría de popayanejos, por su vil asesinato el pasado jueves 2 de octubre en la ciudad de Cali.
Se trata nada menos que de uno de los más grandes personajes que se han dado en buen momento en Popayán; según los entendidos, ha estado por encima de muchos de la llamada historia patria de esta región. Naranjo fue siempre un visionario, comprometido con su ciudad, apasionado, altruista y buen amigo. A él se le debe la aun escasa modernización y prosperidad que favoreció a Popayán en los últimos tiempos, por no decir la única. Jorge ha sido el punto de quiebre de esta adolorida, olvidada y golpeada ciudad, él le ha dado desde su propia iniciativa el mayor empuje después del terremoto y aún tenía enormes sueños por sus coterráneos.
Nunca buscó protagonismos personales y a todo el mundo trataba de colaborarle cuando lo buscaban. A través de sus empresas invertía en difusión y promoción, pero solicitaba que nunca sea mencionado, no aceptaba participación en medios. Son muy contadas las que obligatoriamente haya hecho. Gran amigo personal de personajes como Luis Fernando Velasco y de Sergio Fajardo Gobernador de Antioquia, que quería que fuera presidente, solo por ‘tener una amigo presidente’, más no porque necesitara de nadie. Sus cercanías y afectos no eran políticos, se daban solo porque valoraba como tales a las personas.
Era además deportista activo, un tenista consumado que en medio de sus ajetreos siempre sacaba el tiempo para practicarlo diariamente. Dada la prosperidad de sus empresas, tenía preocupación por su seguridad y algunos sectores de poder se oponían a sus visionarios y modernos proyectos, por ello se quejaba que era difícil hacer patria en Popayán, pero que jamás dejaría de invertir. Por seguridad se vio obligado a fijar residencia en Cali, viajando semanalmente a Popayán. Paradójicamente, dos sicarios atentaron vilmente contra él en una cafetería cercana a su residencia en esa ciudad, tal vez algo confiado en su propia bondad como persona.
Los dos últimos gobiernos nacionales le ofrecieron representación, pero jamás quiso aceptarla. Ese era su talante. Mantenía una Fundación en absoluto silencio y a través de la cual ayudaba a miles de personas necesitadas, que hoy quedan en la mayor orfandad. Nunca aceptó ser candidato a la alcaldía de Popayán que de sobra pudo lograrla. Hoy la Alcaldía, la Gobernación, el Concejo y toda la ciudadanía le rinden los mejores honores. Se acaba de aprobar en el Concejo de Popayán, que su más moderno coliseo deportivo, lleve su nombre, así será, para que ‘pase su luz a las posteridad’.
Popayán hoy “perdió un cacho”. Sus asesinos han hecho un daño irreparable ya que se altera el progreso de la ciudad. Solidaridad total con su familia, con sus hijitos, sus amigos, empleados y con toda esta ciudad que hoy pierde a uno de sus hijos más ilustres. Todos los honores en memoria de JORGE SAIR NARANJO LÓPEZ, quien creó además de muchas empresas, proyectos locales y nacionales, el hoy mayor icono moderno de esta ciudad: el Centro Comercial CAMPANARIO, que debe llevar también su nombre.
Apostilla: en lo personal tengo un dolor infinito, un enorme vacío. Se fue uno de los mejores amigos que logré hacer en esta maravillosa ciudad, que me ha acogido como hijo propio, gracias a personas brillantes como JORGE NARANJO LÓPEZ, el amigo que nunca quiso ser alcalde.



