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Sábado, 17 de octubre de 2026

Santander de Quilichao ‘arde’ y la administración pública de paseo en Cartagena

La población de Santander de Quilichao sufre el agravamiento de un servicio de salud que ha colapsado en todos sus...

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Por Alfonso J. Luna Geller

La población de Santander de Quilichao sufre el agravamiento de un servicio de salud que ha colapsado en todos sus niveles, el alboroto de los delincuentes realizando atracos callejeros, robo a residencias, atentados al comercio local, muertes selectivas, extorsiones telefónicas, sin alumbrado público en muchos sectores por falta de bombillería, disparado el microtráfico y el consumo de drogas, la cárcel del circuito y el local destinado para detenciones preventivas de la Policía abarrotados de personas que padecen la violación de sus derechos humanos, la mayor parte de las calles sucias y en pésimo estado para la movilidad vehicular y peatonal, el tránsito automotor local enloquecido, el hambre golpeando en amplios sectores vulnerables del municipio, las invasiones ilegales creciendo en predios cercanos al centro de la ciudad, destruido el medio ambiente por las secuelas de la explotación minera ilegal entre otras causas, invadidos los espacios públicos por centenares de personas que tratan de rebuscarse para sobrevivir a como dé lugar, una población embutida de cuentos sobre una supuesta eficiencia y eficacia de las inversiones gubernativas, que giran más en torno a ‘negocios’ con presupuestos oficiales… Y la administración pública municipal, alegremente de paseo y en fiestas, para rematar.

En estas circunstancias, absurdamente, desde el pasado sábado 27 del presente mes la Administración Municipal de Santander de Quilichao cerró su atención al público porque más de 70 funcionarios de las diferentes dependencias tuvieron que irse de vacaciones colectivas, a un paseo con gastos pagados por todos los quilichagueños, a Cartagena, donde permanecerán posiblemente hasta el este martes 30 de septiembre de 2014 en alegre y divertida tregua.

Arde Santander de Quilichao, Cauca

Quizá lo más relevante de esta paradoja o desengaño público es que mientras la ciudad arde, el emperador y su corte tocan la lira. Pero, claro, como se verá cuando lleguen, la culpa será de otros, de algún periodista irreverente, como cuando Nerón culpó a los cristianos del incendio de Roma, por lo cual fueron “ajusticiados”, y veremos, como en la historia, que en el espacio liberado por las llamas Nerón hizo construir uno de los símbolos de su megalomanía, la Domus Aurea, la Casa de Oro, un palacio de proporciones desmedidas y de gran lujo que ocupó buena parte del centro de la ciudad, mientras los demás comían… lo que pudieran.

Como no se entiende el porqué de un paseo de esta magnitud en medio de las circunstancias que padece Quilichao, consulté una fuente oficial sobre lo que pasaba en la administración municipal, la respuesta fue que anualmente se realiza un paseo colectivo como una costumbre imposible de suspender, cualesquiera sean las circunstancias.

Recordé entonces una lectura que hace años había hecho sobre la “estupidez funcional”, que indica cómo una empresa, en este caso la Alcaldía, está plagada de borregos que ejecutan decisiones cuando menos estúpidas e incomprensibles y lo peor, que las aceptan y las ejecutan sin rechistar. Los autores califican de aberrante esta actitud, ya que los funcionarios se concentran en pequeñas tareas rutinarias, en la “costumbre” en que se jubilan, pero sin alcanzar a identificar los problemas del entorno y de los demás, a pesar de conocerlos; no se implican en corregirlos, pues no los sienten como propios.

Los autores explican que los líderes no quieren que quienes de ellos dependen piensen demasiado profunda y críticamente acerca de las cosas, porque esto lleva su tiempo, puede crear conflictos, amenazar a las jerarquías establecidas y, a menudo, conducir a puntos de vista divergentes. Así que para que el trabajo se haga bien y para que dejen de sacudir las estructuras de poder, bloquean la reflexión crítica, fundamental para superar y prevenir las crisis. También explican que la no reflexión fomenta unas relaciones sin fricciones y proporciona un sentimiento de confianza y seguridad incierto, mata a la larga el conocimiento, la creatividad y proporciona estrechez de miras, y consigue resultados a corto plazo, pues no se plantea nada más allá. Es decir, los “estúpidos funcionales” deben mantenerse en la organización “si en el fondo no se desea que cambie nada en ella, pues su presencia asegura que nada va a variar. Un profesional con talento puede ser molesto”. Y cuando nada cambia para bien, la conclusión, entonces, ¡que viva el paseo!

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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