Reflexiones


Primera. Más de 125 mil personas recibieron a la Selección Colombia el pasado domingo en Bogotá. Recibimiento de héroes jamás visto en la historia del país. Más que merecidos los homenajes para un equipo de deportistas que se la jugaron toda tras la conquista del trofeo mundial que no estuvo tan lejos, pero como los propios jugadores y el cuerpo técnico lo afirmaron, así son las cosas del deporte y hay que mirar hacia el futuro. Colombia es respetada a nivel mundial por su buen fútbol. Mostraron clase los jugadores en las canchas y en todo lado, se comportaron como caballeros. Seguramente vendrán tiempos mejores. Sentimientos de gratitud llueven de todas partes del país hacia la Selección Colombia. Grata demostración de que en Colombia sí es posible la cohesión social. De que si es posible unir los corazones alrededor de propósitos nacionales.
Segunda. En una sociedad tan polarizada como la nuestra, resultan reconfortantes este tipo de eventos donde se pone a prueba el sentimiento patriótico. Donde millones de colombianos nos pusimos la camiseta de la selección con optimismo y con pasión. Esto nos lleva a pensar en la posibilidad de una verdadera unidad nacional que permita afrontar colectivamente los problemas más apremiantes del país, como los relacionados con las violencias, teniendo en cuenta los diferentes actores y escenarios. Ojalá pudiéramos ponernos la camiseta de la paz como un propósito nacional. En medio de un clima de tolerancia, de respeto por las diferencias, del juego limpio, de diálogos y concertaciones pudiéramos soñar con alcanzar un país donde la convivencia civilizada no sea cuestión de un momento sino en un valor que haga parte de nuestra cotidianidad. Se trata de concebir la paz como una necesidad colectiva.
Tercera. Los logros de la Selección Colombia deben servir al Gobierno y a la empresa privada para tener en cuenta la necesidad de apoyar a nuestros deportistas en todas las disciplinas. Muchos de ellos ven frustradas sus aspiraciones y carreras por la falta de respaldo; algunos logran sobresalir a prueba de golpes y de hambre; otros se desperdician y esto no es justo. Muchos deportistas se quejan de manera frecuente de la desatención que reciben del Estado y de la misma sociedad. Los clubes y las escuelas deportivas deben proliferar en un país ansioso de victorias.
Cuarta. Colombia requiere con urgencia, sentar las bases para la construcción de una cultura política democrática. Donde juegue tanto el consenso como el disenso. Donde todos tengamos cabida y en donde unidos por lazos de solidaridad podamos avanzar hacia la conquista de ese bien tan preciado y necesario que es la paz. Todos debemos contribuir en la construcción de ese nuevo país.
Quinta. El presidente Santos ha logrado un significativo respaldo nacional e internacional en lo referente a los diálogos de paz que avanzan en la Habana. Gobiernos y líderes políticos mundiales apoyan los diálogos y las concertaciones. Es necesario que los grupos alzados en armas den muestras de reconciliación y aprovechen esta coyuntura histórica. El Eln también debe aprovechar esta oportunidad. Seguramente el postconflicto vendrá acompañado de cambios sustanciales en el orden económico, político y social.
Sexta. Debido a las pasadas campañas legislativas y presidenciales; también al interés de la opinión pública en el mundial de fútbol, se han descuidado una serie de temas regionales y locales que seguramente se tendrá que retomar. Hay problemáticas que siguen en el tapete y de alguna manera hay que abordarlas.
Séptima. Siguen las expectativas sobre el espectro político del Cauca pasadas las elecciones legislativas y presidenciales. No se vislumbra nada claro. Y hasta el momento, hablar de cuadros políticos y de aspiraciones para alcaldías, gobernación y asamblea es prematuro. Especulaciones nada más. Esperemos el devenir de la política regional para ver qué asoma. Lo único cierto es que se esperan nuevos liderazgos, nuevas alternativas, nuevas figuras en las diferentes posiciones de representación popular. Y no a los mismos de siempre, algunos reciclados que ven la oportunidad de oxigenarse en los futuros procesos electorales. Por lo visto, los caucanos están cansados de ver en las corporaciones públicas a los mismos de siempre. Urgen proyectos de región y de ciudad. No hay que olvidar que tras los pasados procesos electorales nos encontramos con un nuevo mapa político que paulatinamente se irá despejando. Hay que tener un poco de paciencia y dejar de especular tanto.
Octava. Es prudente y necesario el hecho de que columnistas cuando incluyan o citen a filósofos, se fundamenten bien, porque no falta la ocasión para citarlos mal, anotando cosas que jamás estuvieron en la cabeza de los autores referidos. A algunos se les hace caer en cuenta pero poco les gusta. Allá ellos.



