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Viernes, 23 de octubre de 2026

Lo único que les debemos a los africanos, es la vergüenza de habernos convertido en desarraigados, esclavos y en propiedad de los europeos

La abogada Brunilde Palacios y el sociólogo Antonio Guevara, dos venezolanos identificados con la reivindicación de la raza negra, nos entregan un reflexivo documento, a través del cual reflejan la relación entre la antigua y actual problemática del racismo por...

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Por Antonio José Guevara y Brunilde Palacios

La abogada Brunilde Palacios y el sociólogo Antonio Guevara, dos venezolanos identificados con la reivindicación de la raza negra, nos entregan un reflexivo documento, a través del cual reflejan la relación entre la antigua y actual problemática del racismo por el color de la piel.

Tenemos que decirle al mundo que los negros somos más que tambor. Somos más que fumar y leer el tabaco para ver la suerte, porque somos conocimiento, somos una identidad que posee una carga histórica que no posee el término ‘Afro-descendiente’ que nació en la Conferencia Mundial Contra el Racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, en Durban (Sudáfrica), del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2001, en donde se originó la tendencia endorracista, discriminatoria y xenofóbica de parte de los que se encontraban reunidos en ese encuentro en contra de los negros, porque ellos ya habían sentido el peso de su connotación histórica y por ello aprovecharon, a través de la postura que impusieron, reconocerse solamente como buenos bailadores, buenos ejecutantes de cualquier instrumento de percusión, buenos en la cama para satisfacer a cualquier mujer, buenos en el trabajo fuerte, buenos para la brujería y hechicería (porque eso es lo que han vendido los afros y venden cada vez que van a la Asamblea Nacional o se reúnen con el Presidente Nicolás Maduro), y de esta manera, se intentan ocultar, la acción anti humana, cruel e impía llevada a cabo por los africanos contra su propia gente, a los cuales les quitaron su identidad original y les impusieron el término negro y negra y de esta manera, los diferenciaban de los africanos, convirtiéndose en un acto cruel e inhumano, que se convirtió en un delito de lesa humanidad, en el que se ha querido obviar y ocultar que los africanos se dieron a desarrollar el oficio impío de cazar a su propia gente, como que si fueran animales, depositarlos en factorías (Ver Irlas de Goreé. Senegal. África) para después mostrarles en diferentes zoológicos, museos y galerías de la Europa Occidental, después de ser intercambiados en los barcos negreros europeos por licor, ropa nauseabunda o cualquier objeto suntuario.

Por ello hay que vindicar que el negro y la negra se convirtieron en sujetos creadores de cultura que han hecho un aporte en el campo de la ciencia (sociales y naturales), lo cual se ha ocultado, porque hoy se intenta oscurecer con la imposición del término afrodescendiente (que se ha convertido su la antítesis) que tenemos un origen americano y que nuestra realidad hay que ubicarla en hispanoamericanos y no en África.

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Por ello, lo que sucedía a los negros no le sucedía a todos los seres humanos de los distintas partes del globo terráqueo durante ese segmento de tiempo, después del encuentro con el continente americano (s. XVI al XIX), así que no se puede ver como un asunto de africanos, a pesar de que el desarraigo se dio en tierras africanas, como el intercambio de seres humanos inteligentes, a quienes peyorativamente se les imponía el calificativo de negros y negras, considerándose como un trabajo impío en casi toda África que durante más de trescientos años tuvo una gran trascendencia, en vista de que permitió el levantamiento de la economía transatlántica y que Europa saliera de la crisis feudal producida por las solemnidades y los privilegios de la época; lo cual no sucedía en todos los continentes y menos, cambiar a seres humanos por cuestiones inverosímiles (por ejemplo prenda mal oliente) que no tenían ningún tipo de valor, pero que en el momento en que los europeos pisaron tierra africana y fueron vistos por los africanos, estos se quedaron impresionados por el vestuario, las armas, los arcabuces, etc., ya que según sus creencias, creían que el Dios les llegó a llegar por el mar.

Y tampoco se quiere odiar a seres que ya no existen, pero que dejaron UNA herencia de muy poca monta y muy cuestionada por la humanidad, pero lo que no se puede aceptar, es que los movimientos endoafros (RAV, ROA, INCONDIR, CONADECAFRO, etc.) en Venezuela se hayan convertido en un partido político de muy poca monta, porque no quieren aceptar el rechazo que le tienen el pueblo venezolano, el cual se dejó sentir en el Censo 2011, realizado en Venezuela, siendo muy evidente y contundente su rechazo, convirtiéndose en un hecho notorio y comunicacional que los llevó (después del encuentro internacional que hicieron en el Hotel Alba Caracas), a convertirse en un partido político, porque no han podido superar la presión, ni organizar a los venezolanos que se auto reconocen como afro descendientes (aproximadamente, son 181.157 de una población total de venezolanos de 27.227.930. Ver Censo 2011) y es por ello que están utilizando su participación política en el Polo Patriótico para imponer el término, por encima de la opinión de los venezolanos [2].

Por lo tanto, en el Mes de la Cruz de mayo, rendimos homenaje a los 120 millones de negros y negras [3] que los africanos intercambiaron, como piezas de ébanos. Por ello no podemos avalar el delito de lesa humanidad cometido por los africanos al cazar e intercambiar a esa población significativa para cualquier país del orbe, en el que se acabó, con su cultura y se diezmó, un patrimonio cultura de mucha significación e importancia para la humanidad.

[1] “El planteamiento es muy válido y ciertamente, al aceptar el termino Afro descendiente, se trata de ocultar la realidad de la existencia del Negro venezolano, como el colombiano, el cubano, el dominicano, etc. Además se me ocurre que se oculta un complejo racista, porque históricamente los racistas, nos han hecho creer, que el término NEGRO, es denigrante y que no debemos aceptarlo, ni siquiera como gesto cariñoso, que es muy común entre los americanos hispanoparlantes. Mi negra. Mi negro. A manera de afecto. Si lo vemos así el término Afro descendiente, de nuevo cuño, no es más que un eufemismo racista, para desechar la acepción NEGRO o NEGRA. Por otra parte en Venezuela, no hubo guetos o segregación que pudiera decirse, se conservó la sangre pura. Nada de eso aquí se dio un sincretismo, entre el aborigen, el negro y el europeo y por eso creo que suena gracioso, eso de Afro descendiente…, ¿Dónde vais a meter la sangre aborigen y la europea, que se mezcló con la africana?. Creo que eso obedece más a sifrinismos y a mecanismo de defensa, que a la  aceptación, con orgullo del color de la piel y la defensa de la negritud, como identidad histórico”  (Por Cástor Díaz).  
[2] “Excelente exposición…además lo «negro» no es algo que se porte como el color de la piel, ni el tipo de cabello…a esa hispano americanidad ubicada en América Latina, que en vez de perder identidad la ganó ya que podemos poseer una piel muy blanca pero sentir a flor de piel la autenticidad de  vibrar al ritmo del jazz y/o de identidad acerca de la lucha librada hecha en hechos de la cotidianidad como lo logra El Tite Curet Alonso «Catalina la O», puertorriqueño que el día 08 de éste mes cumplió 11 años de haberse mudado, pero no «ido» porqué queda entre nosotros en sus realizaciones, vetadas en E.E.U.U. desde 1995 durante un litigio por derechos de autor, ¿quién no se ha visto reflejado en temas como: «Caritas lindas», «periódico de ayer», Barrunto», «Juanito Alimaña», «Anacaona», «Periódico de ayer»?. Además de plasmar la felicidad de saberse uno negro y o «mestizo» con gran capacidad de resistencia, lo que por si misma libera y/o emancipa…saberse uno con la esperanza, con el gozo y agradecimiento de nuestra mezcla que además de estar junta en «el ser», se sitúa en cada situación histórica vivida…latigazos, que nos hicieron más fuertes”. (Carmen Elena Pérez).
[3] “Así como haces ese acertado comentario, yo me pregunto. Cómo nos llamamos quienes por nuestros abuelos tenemos sangre española y sangre negra? afroespañolesdescendientes?…
Creo que tal como lo dijo nuestro Libertador, todos, todos absolutamente todos los que vivimos en este terruño denominado Venezuela, somos diferentes a los españoles y a los de otras nacionalidades que dejaron aquí sus aportes culturales: buenos o malos, pero aportes al fin…
Así que comparto contigo la opinión sobre el neologismo de afrodescenciente porque es a mi juicio una forma de esconder una modalidad de discriminación. Creo que lo primero que tiene que hacer todo ser humano que aspire su emancipación es su autorreconocimiento y aceptación” (Marisol Rodriguez)
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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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