Santos, el Presidente-Candidato


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La noche que el presidente Santos propuso al país su nombre para un segundo mandato, enfatizó su disponibilidad de darle continuidad a sus políticas para que no se queden en mitad del camino. Como mecanismo de atención de las causas objetivas de la violencia, recalcó que en materia de economía social ha avanzado considerablemente pero que falta mucho más. Como aspectos positivos de su gobierno señaló el haberle devuelto sus tierras a un significativo grupo de personas víctimas de la violencia, el haber creado más de dos millones de puestos de trabajo y que por primera vez se tiende a cerrar la brecha entre ricos y pobres; destacó su política pública de vivienda gratis y el haber llevado por primera vez agua, luz y gas a millones de hogares. A esto, entre otras cosas, podemos agregar la gratuidad educativa en los grados de cero a once. En cuanto a las causas subjetivas de la violencia, anunció su deseo de jugársela toda por la paz. Sostuvo que “optar por más años de violencia, por más víctimas, por más dolor para miles de colombianos, es una alternativa inaceptable. Ningún presidente en el futuro le debería decir a una madre que sacrifique a su hijo por una guerra sin fin”. Y agregó: “La paz –sin duda alguna– es el bien supremo de cualquier nación. La paz debe estar por encima de rencillas y mezquindades políticas. Debe unirnos en lugar de dividirnos. Por eso convocaré a todos los sectores que apoyan la paz –algunos incluso que no están de acuerdo conmigo– a que trabajemos juntos para defender lo que se ha alcanzado y para llevar a buen puerto este proceso”.
Contrario a lo que le critican sus detractores, desde el inicio del actual gobierno, Santos advirtió que la paz no se haría a cualquier precio y que los diálogos y los acuerdos que se susciten serían acordes a la Constitución y a las leyes.
Habría sido difícil para un gobierno de corte liberal como el de Juan Manuel Santos que no pensase desde un comienzo en la necesidad de encontrar caminos hacia la consecución de una paz estable y duradera. No sólo Santos, otros gobiernos ya sean liberales, conservadores o de otras corrientes, han estado interesados en la búsqueda de una salida negociada al conflicto armado en nuestro país que ya lleva más de cinco décadas.
La paz es un derecho y un deber constitucional. La iniciativa surgida del Gobierno la debemos respaldar todos los colombianos. Mirar con optimismo esa posibilidad no tiene nada de malo ni se puede criminalizar. Es una necesidad histórica frenar el derramamiento de sangre y los altos costos económicos de la guerra, recursos que podrían ser útiles en inversión social en un país donde los índices de desarrollo humano son realmente vergonzosos.
El presidente Santos está en su derecho de buscar caminos de entendimiento con los grupos subversivos; que puedan en un futuro traducirse en acuerdos que signifiquen construir tejido social que valide la posibilidad de respirar un ambiente de seguridad y prosperidad. Ya es común escuchar hablar del postconflicto y ello significa, que pese a las dificultades, las negociaciones avanzan por buen camino, de lo contrario, el Gobierno ya se habría retirado de la mesa de negociaciones. El postconflicto- según analistas- vendría acompañado de reformas socioeconómicas que conduzcan al país en un clima de seguridad y prosperidad.
Que se han dado fallidos procesos de paz y que por ello hay desconfianza es cierto; pero ello en nada justifica renunciar definitivamente a seguir insistiendo en la necesidad y en la posibilidad de la convivencia civilizada. Como ya se ha dicho, han existido procesos de paz difíciles, complicados, con enemigos y detractores pero al final con resultados exitosos. Ejemplo de ello es “La Iniciativa para la Paz” del presidente liberal, Virgilio Barco Vargas. Barco logró la desmovilización del M-19, el EPL, el Quintín Lame y el PRT. No todos los grupos alzados en armas se desmovilizaron, pero lo que logró Barco fue algo significativo para la paz del país.
El Presidente-candidato se encuentra en plena campaña electoral y la verdad es que hay optimismo en torno a su legítima aspiración. Cuenta con el apoyo de los partidos de la Unidad Nacional, a la que ya no pertenece el conservatismo que posee candidata propia. Se espera que gane en la primera vuelta, pero la tarea no está tan fácil. Santos se ha caracterizado como un caballero de la política, de ahí su espíritu de mesura y conciliación. Recompuso las relaciones con los países vecinos (Venezuela y Ecuador) deterioradas durante el gobierno anterior. Desde el comienzo de su administración, Santos con su política del Buen Gobierno se caracterizó por atacar la corrupción. Revista Semana lo destacó en su momento: “Nunca antes un gobierno había encontrado tantos escándalos acallados y a punto de estallar. No han completado 100 días Santos, y ya se han destapado nueve ollas podridas del gobierno de Uribe”. Cita escándalos de corrupción en la Dirección Nacional de Estupefacientes (“El parque de diversiones de la mafia”), en Incoder (El Estado les quitó la tierra a campesinos para dársela a los narcos), en Fondelibertad (Por contratos a dedo ya cayeron dos cabezas), en el Banco Agrario (¿Préstamos a cambio de aportes a la campaña?), en el Inpec (Los parapolíticos son los que mandan), en la Dian (Feria de puestos y de contratos), en el Das (La verdadera mano negra), en Ingeominas (Se dieron títulos mineros a diestra y siniestra), en Inco (Daban concesiones sin estudios previos), anotó la revista.
Durante la actual administración, los tratados comerciales con Estados Unidos y recientemente con Europa y Asia, la Alianza del Pacífico, dinamizarán las economías de los países comprometidos con los acuerdos, ante los cuales nuestro país se muestra optimista. El crecimiento económico en este gobierno indica un promedio de la producción (PIB) de 4.9 por ciento, que según expertos corresponde al nivel de crecimiento máximo sostenible a largo plazo para nuestro país. Baja inflación, aciertos en tecnologías de información y las comunicaciones. Disminución de la pobreza y la miseria, como indicadores sociales y las realizaciones ya señaladas, sin duda ameritan la reelección de Santos.
Coletilla: Felicitamos a la Alcaldía de Popayán en cabeza del alcalde Fuentes, por su meritoria labor en disponer la ciudad, pese a las dificultades, para que las actividades de Semana Santa se hayan realizado sin contratiempos y con éxito. Contrario, a lo que no pocos pensamos. Extensivas a la Junta Permanente de Semana Santa.



