AMOR INTERNACIONAL


Hay momentos de la vida donde la rutina se apodera de nosotros y logramos entender que podemos ser presos de lo cotidiano. En ese breve instante de reflexión anhelamos una vida diferente pero no encontramos la manera perfecta para dar el primer paso o el empujón de alguien cercano que nos diga: “Ya es hora de emprender una aventura” pero el día que decidimos hacerlo es cuando liberamos ese “alter ego viajero” y comprendemos todo lo que nos estuvimos perdiendo por cobardía o prejuicios.
Se volverá más frecuente sentir deseos de empacar la maleta muchas veces para viajar acompañados de alguien o solos, aunque en el camino se encontrarán con otros aventureros y por qué no “con su alma gemela viajera con corazón gitano”. Cuántas veces te harás esa pregunta ¿Dónde está esa alma gemela? ¿Es real? aunque no existe una respuesta definitiva, lo único cierto es que cuando cruzas la frontera, en ese mismo camino te puedes encontrar con esa persona que anhelaste durante tanto tiempo pero que en tu propio país no tuviste la suerte de conocer, en estos casos no existe más que el destino conspirando para que dos soledades se acompañen.
Coincidir en el mismo sitio, tener amigos en común, serán el pretexto perfecto para compartir un par de cervezas, bailar bajo la luz de la luna, observar una puesta de sol, sentir el frío de las montañas, así un amor viajero germinará sin importar las distancias, la cultura, el color de la piel, el idioma, la religión. Cuando el amor está dispuesto a aprender, a complementarse, se encargará de borrar las fronteras de la historia que podrían escribir juntos. Lo más interesante de todo será poder vivir esa experiencia, verla plasmada en fotografías, en videos que siempre te recordaran como empezó todo o cuándo terminó. Ya no importaran los calendarios, ni las horas. Solo quedarán las ganas de encontrarse una y otra vez en cualquier lugar del mundo. El tiempo transcurrirá tan eterno como la fotografía del beso de dos viajeros que coincidieron un día en el mismo camino.



