Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Jueves:
Popayán 5 y 6
Cali 5 y 6
Jueves, 8 de octubre de 2026
lunes 12 marzo, 2012 a las 9:40 am
La temida legalización de la «droga maldita»

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

www.elnarcotraficoenlasociedadcolombiana.blogspot.com

La legalización de las drogas. Qué tema tan papa caliente y asunto tan espinoso. Qué amigos y enemigos tiene, qué compromisos tan fuertes, qué lazos tan largos y qué tentáculos tan escurridizos. Nadie se atreve a tomar la decisión primero. Todos esperan que «el otro» dé el primer paso. Nadie quiere perder el pedazo de la torta.

Cuánta gente ha muerto, cuántos han desviado su camino, cuántos jóvenes se ilusionaron con el «vive rápido y goza al máximo», cuántos empresarios dejaron de serlo y se aliaron con los narcos buscando los lujos, el vuelo y la ganancia fácil, cuántos campesinos cambiaron su producto y su vida pobre por otra más pobre como raspachines.

La sociedad cambió. Ya las calles se ven inundadas de los carros chapados como de «alta gama». Ruedan por la calle Lamborguinis, BMW, Mercedes, Audis, con imberbes al volante. No tenerlo y exhibirlo es signo de ser pobres y exentos de «verraquera». Hay que ponerles vidrios negros y andar veloces por las vías. Ya el antiguo productor no quiere hacer empresa. Para «amasar» un capital tenía que durar años y años, ser calculador y cuidar la platica. El narcotraficante puso de moda la consigna que estudiar era una pérdida de tiempo y que en tres o cinco años alguien podía abrazar una fortuna. Matar a un familiar era la señal y condición para que el candidato estuviera listo para ingresar al combo y convertirse no en un rufián, sino en todo un patrón o un «bacán».

¿Por qué los dirigentes muestran desidia, desinterés por legalizar esta actividad tan generalizada? Querer buscar hacer lo que está prohibido, esconder en la manga la carta ganadora, no solo es aumentar el deseo y el arte de los prestidigitadores. Por algo a los narcos se les llama mágicos. Ofrecen el polvo milagroso, ofrecen un viaje a la región que pocos pobres han visitado, esconden el escorpión que mata y lo muestran como un fetiche fácilmente alcanzable. Quien acceda a este círculo tendrá placer, mujeres bellas, carros, hipopótamos, islas de la fantasía.

Se suele asociar la época del imperio del whisky, el ron y la ginebra con la actual de la coca, el crack y la heroína. Se compara con la de los padrinos Al Capone, la familia Corleone y con la era no acabada de Pablo Escobar, los Rodríguez y otros. Pero son dos cosas muy distintas. Aquellas fraternidades no permitían mezclas, intromisiones. Cuidaban y seleccionaban celosamente sus tentáculos y sus territorios. El narcotráfico, en cambio, permite y busca aliados en todas las capas sociales. Aunque sí se puede asemejar con los métodos de silenciar a los soplones y desertores.

Colombia, por medio del presidente Santos, ha puesto sobre la mesa de discusión esta fruta escamoteada. Se ha distraído la atención culpándose de países productores y consumidores. Desde antes de los años setenta —hace más de cincuenta años—, el problema empezó a crecer como copos de nieve que crecen a medida que la cumbre de la sociedad se derrumba.

Muy valiente y salvadora será la decisión de permitir, como se hizo un día, con el licor «maldito», que esta «mata que mata», esta fruta que se quiere mantener como en el misterio, se haga pública, baje los precios y los campesinos y raspachines ya no se vendan por el miedo.
Leer más…

Articulos relacionados

miércoles 7 octubre, 2026 a las 8:25 pm

PARTIÓ PIERO Y EL PUEBLO JAMÁS SE LIBERÓ

miércoles 7 octubre, 2026 a las 7:50 pm

PIERO: “VENGO DE MI CALLE ANGOSTA”

miércoles 7 octubre, 2026 a las 5:51 pm

Gobierno activa plan para evitar riesgo de apagón