Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Domingo:
Popayán No aplica
Cali No aplica
Domingo, 4 de octubre de 2026

MURIÓ UN CABALLO VIEJO

Simón Díaz
Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
Simón Díaz
Foto: http://www.elespectador.com/entretenimiento/agenda/musica/murio-simon-diaz-compositor-de-cancion-caballo-viejo-articulo-475962

Caballo le dan sabana
porque está viejo y cansao
pero no se dan de cuenta
que un corazón amarrao
cuando le sueltan las riendas
es caballo desbocao.
Y si una potra alazana caballo viejo se encuentra
el pecho se le desgarra y no le hace caso a falseta
y no le obedece al freno ni lo paran falsas riendas.

Caballo viejo: canción del venezolano Simón Díaz. Letra de Gilberto Santa Rosa.

Los médicos también se mueren, dice un dicho callejero. O sea, que nadie está exento de perecer por el solo hecho de poseer una varita mágica o un amuleto.

Simón Díaz, autor de la popular canción llanera Caballo viejo, murió hoy miércoles a los 85 años en Caracas, capital del país que lo vio nacer y crecer su fama.

Muchas veces se ha dicho que no es lo mucho que alguien haga lo que le da fama. Es haber puesto sobre la mesa una carta ganadora que asombre y haga subir las apuestas. Simón Díaz tiene el honor de haberle dado alas al caballo mayor para que no se quedara en el barbecho y saliera a encontrar su yegua.

Cuando el amor llega así de esta manera, uno no tiene la culpa. Quererse no tiene horario ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan. Simón Díaz, como hombre del llano, en los años 80, cuando frisaba casi los 50, fue amarrando estos versos de tanto ver potrancas y mochos con sudor y sangre caliente en sus venas. Entendió que algo que le pasaba a su caballo también le podía ocurrir a él o al humano. Compuso la canción y Santa Rosa le acondicionó la letra.

Los animales no ocultan ni sus penas ni sus ganas. Relincha el caballo cuando la alazana pasta en el cercado vecino y mueve nerviosa sus belfos. Corre el perro tras el olor de la perra y vuela el mirlo tras la mirla o tirita de amor el colibrí al ver tiritar a la colibrita cuando punza la flor por el néctar escondido en su corola.

Cuando el amor llega, así, de esta manera, uno no se da ni cuenta. El carutal reverdece y guamachito florece y la soga se revienta. Cuántas veces no bailamos y libamos cervecita al sentir que las amarras se soltaban, como los barcos que salen libres de su bozal en el muelle. Cuántas veces no cantamos con Simón su cantilena amorosa y supimos en cuerpo propio lo que él sintió en su chinchorro cuando observaba a su caballo encabritado en la llanura al ver embarbascada a su potra.

Sí. Ha muerto quien nos despertó una noche con el relincho de su caballo y repetimos adentro lo que ocurría allá en corrales. Simón Díaz escribió una página y echó a volar un paisaje por entre corazones cansados e ilusiones dormidas. Puso a hervir los sueños y encabritó los deseos de romper la monotonía de una vida a la sombra, atada al palo de la tradición y la obediencia.

Se va su voz y nos despide su sombrero. Queda la melancolía de la canción que suena bajo la aguja de la memoria y perdurará impresa en nuestra carne de caballo viejo.

19-02-14                           10:17 a.m.

Articulos relacionados

domingo 4 octubre, 2026 a las 9:42 am

Elecciones a un año

sábado 3 octubre, 2026 a las 1:22 pm

220 jóvenes de Timbío recibirán apoyo cafetero