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Martes, 27 de octubre de 2026

Del harén de Petro al fondo milagro

Tengo la sensación de que los últimos escándalos promovidos desde la revista Semana son cortinas de humo que procuran desviar la mirada de los colombianos frente a la realidad del país. Recorriendo la Feria del Libro de Cali, me encontré...

Fernando Alexis conversa con un hombre de espaldas durante una recreación de la Feria del Libro de Cali
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FERNANDO ALEXIS JIMÉNEZ

Tengo la sensación de que los últimos escándalos promovidos desde la revista Semana son cortinas de humo que procuran desviar la mirada de los colombianos frente a la realidad del país.


Recorriendo la Feria del Libro de Cali, me encontré con Otilio Tumbeleque. Como siempre, muy formal y entusiasta. Una sonrisa de oreja a oreja. Es un caucano cercano a los setenta años. Todavía trabaja en la rusa, es decir, la construcción, y anda en bicicleta porque el sueldo no le alcanza para pagar transporte urbano. Sin embargo, votó por el Tigre. Ansiaba un cambio porque, según él, de eso tan bueno no dan tanto y gratis, al referirse a las reformas sociales de Petro.

Lo último que supe de él es que se enroló en una nueva relación de pareja con una mujer diez años menor.

Deduje que es muy fogosa y ya les cuento por qué.

Otilio miraba libros aquí y allá: estos están caros, este autor es bueno, mirá el último de Mario Mendoza. Charla va y charla viene. Hasta que, en voz baja, como si estuviéramos hablando de algo clandestino, me preguntó: “¿Vos que hacés para mantenerte bien? Es que me dan miedo las pastillitas azules y estoy buscando otra solución”.

Lo miré y con desparpajo le respondí: “Otilio, ¿las que uso son de color blanco, para la hipertensión?”.

Y el hombre ripostó: “No, hombre, las azulitas. El viagra; vos me entendés. Me dicen que el uso frecuente puede producir infarto y quiero cuidarme”.

Me quedé mirándole y, también en vos baja, despejé su interrogante: “Yo no uso esas pasticas, Otilio, aunque no te voy a decir que ando a toda hora como toro en feria. Lo más que consumo es jugo de borojó con cola granulada, del que vende doña Cecilia, al frente del CAM. Pero el que sí debe saber qué es efectivo para esas faenas es Petro”.

Comprendí que mi buen amigo se había conseguido como compañera de viaje a una Popea, una Mesalina o quizá una digna émula de Cleopatra. Por eso andaba tan preocupado.

Se quedó mirándome. “¿Por qué decís Petro sabe el secreto?”, preguntó.

Le mostré la que Vicky Dávila dice es una entrevista auténtica, con una joven que compartió muchos encuentros sexuales con el expresidente y quien dijo el harén del Jaguar sobrepasa las cuarenta mujeres.

“Ese man es un berraco —le dije—. Si con una mujer, uno no se aguanta los celos, los controles y hasta la cantaleta, ese Gustavo la saco del estadio. ¿Cuarenta féminas? No lo puedo creer. Él tiene el secreto para satisfacerlas a todas y, además, aguantárselas con sus caprichos”.

Otilio Tumbeleque dejó de lado su preocupación por el viagra y se enfocó en la vida orgiástica del ex mandatario, de quien dijo era tan tacaño que no pagaba de su sueldo sino con contratos.

“Mirá, viejito, resulta curioso que en medio del escándalo por los recursos que administra la esposa de Abelardo de la Espriella para atender los damnificados del terremoto, la revista Semana y, en particular, Vickysita publiquen dos bombazos periodísticos. Uno sobre Verónica Alcocer y otro sobre Petro. A mí me suena sospechoso”, le dije, conociendo de antemano que iba a reaccionar.

Otilio, como buen tigrista y de los que todavía creen en “pajaritos preñados”, como decía el filósofo de Vijes, me recordó la intervención televisiva de Abelardo de la Espriella, donde habló del fondo milagro.

Yo también me aguanté esos casi cuarenta minutos de perorata felina, pero sin duda muchos colombianos coinciden conmigo en que, al hablar del asunto, estaba más enredado que un bulto de anzuelos y, al final, quedamos con la misma sensación de que las del fondo milagro serán “casas en el aire”, como en el inmortal canto de Rafael Escalona.

Así las cosas, mejor retornar al tema del viagra y, para zanjar cualquier diferencia, le recomendé a Otilio Tumbeleque comprar tumbacatre, polvoloco, camasuelta o cualquiera otra de las variables del viche que venden los expositores del pacífico en un estand, allí en la Feria del Libro.

@CrónicasdeMacondo

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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