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Domingo, 11 de octubre de 2026
viernes 30 marzo, 2012 a las 10:32 am

“No se trata de sustituir la medicina académica-universitaria por el conocimiento médico tradicional indígena, sino más bien, complementarlos, para mejorar la salud de las comunidades de Guambía”: Jeremías Tunubalá.


El hospital Mama Dominga se inauguró el 28 de abril del 2000, al lado del Colegio de las Hermanas Lauritas en la vereda las Delicias, municipio de Silvia, Cauca. Cuenta con personal médico proporcionado por convenio por la Universidad del Cauca y otro contratado directamente por el Cabildo. El equipo está conformado por un médico coordinador, médicos residentes, enfermeras mestizas y guambianas, auxiliares, odontología, bacteriología, nutricionista, farmacia y personal administrativo. Como Hospital de Primer Nivel, inscrito dentro del Sistema General de Salud, está regido por el POS –Plan Obligatorio de Salud- y la ley 100/93.


Actualmente el gerente del hospital Mama Dominga es Jeremías Tunubalá, un comunicador social egresado de la Universidad del Valle, con algunas especializaciones en la Javeriana que tienen que ver con Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos, una persona que desde la familia tiene esa vocación de ser parte de un proceso comunitario, siempre en contacto con sus mayores, con los grandes líderes, lo cual le ha permitido recoger experiencias de vida como “la primera universidad que uno tiene, la formación interna”.


Jeremías pertenece al pueblo Misak, conocido de manera generalizada como pueblo Guambiano, que se localiza principalmente en los resguardos de Guambía y Quisgó en Silvia. Sus integrantes se identifican como los encargados de garantizar el equilibrio y la armonía entre la naturaleza y el ser humano.


Como gerente de una IPS oficial debe resolver a diario asuntos de ambivalencia entre su propia cultura tradicional y la impuesta por otra que no les pertenece, la foránea. El conocimiento médico indígena que se ha logrado preservar, armónico con las cosmovisiones de sus creadores y con la naturaleza, un conocimiento auténtico y original, rico, válido y respetable que ha sido injustamente olvidado, marginado y subvalorado por las fuerzas económicas y políticas dominantes, de las que hace parte la medicina facultativa, la institucional, ejercida por médicos con formación académica universitaria, ceñidos a las actividades, procedimientos e intervenciones, determinadas en el PAB —Plan de Atención Básico— para primer nivel, por el Ministerio de Salud.


Pero Jeremías tiene muy claro que no se trata de sustituir una medicina por otra, sino más bien de complementarlas, de entender sus dimensiones y campos de acción, de establecer sus ventajas y posibilidades, de aproximarlas para mejorar la salud de las comunidades. “Nosotros estamos metidos en la Ley 100 dentro del sistema nacional que rige en este momento en el país, que prácticamente ha marginado los saberes propios, apenas están en ese proceso de volver a integrar dentro del sistema, pero la manera de lo que ve el gobierno y la manera del Ministerio de Protección Social y es lo que nosotros en la lucha no hemos dicho. Dentro de esos diálogos se han montado mesas de concertación en Bogotá para hablar del sistema indígena de salud propio – el SISPE. Ahí estamos nosotros como pueblo MISAK, planteando una propuesta en donde se genera ese diálogo de las dos medicinas, pero prevaleciendo siempre la propia”.



La IPS Mama Dominga tiene 18 mil usuarios, guambianos la mayoría, pero también apoya a los campesinos, a los Nasas y a la gente de la zona urbana, mestizos. “Esta es una de las mejores IPS que se han declarado a nivel nacional y en el Cauca tenemos esa característica: la primacía de un servicio de alta calidad, los programas que ofrecemos y la atención al usuario, orientado hacia lo humano primero y lo más importante, desde la identidad. Si usted hace una comparación con la sede de Silvia del Hospital San Carlos, que hace parte de la ESE Centro, con Piendamó, puede ver que tenemos equipos con lo último en tecnología, cosas que se han logrado gracias a la lucha del pueblo MISAK. Aquí manejamos un personal de 74 trabajadores entre médicos, enfermeros, auxiliares, administrativos y todo está dirigido hacia la dinámica y el direccionamiento de nuestras autoridades y esa es la característica, nivel I”, sostiene el gerente Jeremías Tunubalá.



La meta que se ha trazado el gerente de la IPS Mama Dominga durante su año de gestión la ha dividido en tres propuestas: “una tiene que ver con la opción que da el gobierno para desarrollar nuestra propia salud MISAK, que no tiene reconocimiento jurídico, solamente está en proceso de consulta y la idea es que en este año la podamos desarrollar y si se llegara a eso, las líneas generales nos permitirán no hablar de la Ley 100, no hablar de EPS, no estar manejando intermediarios, sino ejercer el principio de autoridad que es el fundamento del pueblo MISAK. La relación con el Estado y con el gobierno es de autoridad a autoridad, del mismo nivel, no somos pequeños, tenemos la misma jerarquía que el Estado. Segundo, con base en la restructuración de las ESE en el departamento del Cauca, vamos a plantear que en el municipio de Silvia exista una ESE municipal, pero es muy complicado por la diversidad misma también que es rica a la vez pero que en algún momento si no se entendiera, se fraccionaría más. La idea es que podamos tener esa posibilidad de unir todo el municipio. Y otro término es lo propio, digamos en la atención que tengamos, estamos proyectando llegar como IPS a otros municipios como Piendamó, Morales, Caldono, Cajibío, donde están nuestros afiliados y la idea es que vamos a abrir un espacio en la sede de Piendamó, pero siempre mirando el enfoque que nosotros queremos darle de salud MISAK”.

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