A pocos días de cumplir 97 años, Cipriano Mina Zapata vuelve sobre una historia que conoce desde adentro: la de Guachené, sus luchas comunitarias y el proceso que permitió que este territorio dejara de ser corregimiento y se convirtiera en el municipio número 42 del Cauca.
Don Cipriano nació en la vereda La Cabaña el 27 de septiembre de 1929. Es hijo de Alejandrino Mina y Eulalia Zapata y forma parte de esa generación de dirigentes cívicos que durante décadas participó en la vida pública del norte del Cauca.
El domingo 27 de septiembre de 2026 llegará a los 97 años.
Su trayectoria atravesó prácticamente todos los espacios de liderazgo público de su territorio. Fue presidente de la Junta de Acción Comunal, inspector de Policía en el corregimiento de Guachené, personero municipal de Caloto durante dos periodos y concejal, también durante dos periodos.
Ejerció además como tesorero municipal en dos periodos y llegó a ocupar la Alcaldía de Caloto durante 20 meses.
Pero una parte fundamental de su vida quedó vinculada al proceso de creación de Guachené como municipio independiente.
Mina Zapata fue uno de los dirigentes que, junto con otros líderes de la región, promovió la iniciativa que condujo mediante consulta popular a la creación del municipio. La inauguración oficial de Guachené se realizó el 19 de diciembre de 2006.
Dos décadas después de aquel proceso, don Cipriano conserva recuerdos de las marchas, reuniones, documentos, desvelos y gestiones que acompañaron aquella causa.
Por eso es reconocido como uno de los personajes de la vieja guardia de Guachené, memoria viva de sus costumbres y de una etapa determinante de la historia local en el norte del Cauca.
Ahora decidió entregar sus recuerdos e ilusiones a Proclama del Pacífico, en una conversación con el director, Alfonso Luna Geller.
No quiso limitarse a recordar. Con motivo de sus 97 años, Cipriano Mina Zapata quiere enviar un mensaje a cada uno de los habitantes del municipio bajo una consigna que resume su preocupación por el presente:
“Recuperemos a Guachené. Todos a la minga”.
Su llamado parte de una idea que considera esencial: el futuro del municipio no depende de caudillos, partidos ni movimientos políticos, sino de sus propios habitantes.
“Depende de nosotros mismos”, sostiene. Por eso invita a juntarse alrededor de un propósito de unidad, reflexión y esperanza. Pide que todos, “pero absolutamente todos”, reflexionen sobre las realidades del municipio dejando a un lado el egoísmo.
Su mensaje recupera una expresión que ha acompañado durante generaciones numerosos procesos comunitarios: “La unión hace la fuerza y la esperanza se siembra todos los días”.
Don Cipriano reconoce que los tiempos actuales son distintos a aquellos que le correspondió vivir como dirigente. Sin embargo, considera que existen valores que no deberían cambiar: la solidaridad, la dignidad y el amor por la región y por Colombia.
Está convencido de que, fundamentada en esos principios, una comunidad puede enfrentar los obstáculos que encuentre en su camino.
Cuando recuerda 2006, vuelve sobre las jornadas que precedieron la creación del municipio.
“Cada paso, cada marcha, cada desvelo, cada documento, toda acción realizada en el 2006 valieron la pena”, expresa al recordar el proceso que permitió que Guachené dejara de ser un corregimiento y tuviera nombre propio como municipio del Cauca.
Y dirige entonces un agradecimiento a quienes participaron: “Gracias, comunidad”. Su mensaje tiene también una dimensión religiosa. Mina Zapata recuerda el mandato contenido en Juan 13:34: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. “Que Dios nos bendiga”, expresa.
Pero su llamado no termina en las palabras. A sus 97 años propone una acción concreta: programar una gran asamblea para debatir el presente y el futuro de Guachené.
Es la invitación de un hombre que ha sido dirigente comunal, inspector, personero, concejal, tesorero y alcalde, y que estuvo entre quienes trabajaron para que Guachené alcanzara su condición de municipio.
Este domingo 27 de septiembre, en su cumpleaños número 97, don Cipriano Mina Zapata no quiere hablar únicamente del pasado. Quiere volver a conversar sobre Guachené. Y quiere que Guachené converse consigo mismo.