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Miércoles, 14 de octubre de 2026

La interminable agonía de una familia esperando que el Estado repare el horror

Caso de campesino muerto en Cauca involucra a militares y deja a su familia sin reparación tras casi tres años.

Julio César Cañas fue asfixiado y ocultado por diez militares en 2023.
Hoy, su humilde familia campesina se enfrenta al desgaste de una justicia que parece lavarse las manos.

Especial investigativo de Proclama del Pacífico
Santander de Quilichao, Cauca | Junio de 2026

Julio César Cañas Medina desapareció el 25 de octubre de 2023 y su nombre quedó unido a una de las investigaciones judiciales más graves conocidas en el norte del Cauca durante ese año. Era campesino, tenía 53 años y hacía parte de una familia humilde que, casi tres años después, sigue reclamando verdad, justicia y reparación integral.

Su caso dejó de ser una denuncia familiar cuando la investigación penal vinculó a diez integrantes del Ejército Nacional por los delitos de homicidio agravado, tortura agravada y desaparición forzada. La decisión judicial adoptada el 15 de noviembre de 2023 envió a prisión a los uniformados señalados por su presunta responsabilidad en la muerte de Cañas Medina.

Los hechos habrían ocurrido en el territorio indígena Munchique Los Tigres, zona rural de Santander de Quilichao. De acuerdo con la investigación conocida en audiencia judicial, Julio César caminaba por el sector de El Broche, cerca de una base militar, cuando fue interceptado por uniformados y llevado hacia un campamento.

Allí, según lo expuesto por la Fiscalía, fue golpeado, amarrado a un árbol e interrogado por su presencia en la zona. Después de varias horas, habría sido asfixiado con una cuerda. Posteriormente, su cuerpo fue ocultado y sus pertenencias fueron quemadas.

La desaparición generó preocupación entre sus familiares y comunidades de la zona. Durante varios días lo buscaron en medio de la incertidumbre. El cuerpo fue hallado posteriormente en el sector de El Broche, vereda La Palomera, jurisdicción de Caloto, en avanzado estado de descomposición. Luego fue trasladado a Medicina Legal para los procedimientos correspondientes y la confirmación de identidad.

El caso avanzó judicialmente con la captura de diez militares en el municipio de Miranda, Cauca. Un juez de control de garantías les impuso medida de aseguramiento en centro carcelario. Ninguno aceptó los cargos imputados.

Los procesados fueron identificados como el sargento segundo Ricardo Cotera Ángulo, el cabo tercero Anderson Ordóñez Arenas y los soldados profesionales Cristian Camilo Anzola, Julio César Jiménez Ángulo, Cristian Camilo Cuper Hernández, Jhervvint David Morales Montaño, Esnaider Salazar Ramírez, Hebert Alexander Puyo Campo, Luis Hernando Camacho López y Edison Parra Suárez.

La investigación también puso bajo revisión los procedimientos adelantados por tropas que se encontraban cerca del lugar donde ocurrió la muerte. La institución militar anunció colaboración con los requerimientos judiciales y verificaciones internas para establecer responsabilidades.

Para la familia de Julio César Cañas Medina, aquella decisión judicial fue un primer paso, pero no el final. La herida sigue abierta porque, según sus familiares, la reparación no ha llegado y las respuestas institucionales avanzan con lentitud.

Un familiar de Julio César, habló con Proclama del Pacífico y relató que la familia continúa esperando decisiones concretas. Su voz resume el desgaste de quienes han tenido que enfrentar el duelo, los trámites y las audiencias. “La verdad es que no han solucionado nada. Eso está como lavarse las manos”, expresó.

También señaló que el proceso ha estado marcado por dilaciones y diligencias que, para la familia, todavía no representan una reparación real.

“Retraso y retraso, cada rato cuando hacen unas conciliaciones”, dijo durante la conversación.

La familia fue reconocida como víctima del conflicto armado, según relató el familiar. Ese reconocimiento constituye un paso dentro de la ruta institucional, pero no equivale por sí solo a la reparación integral que reclaman sus allegados. La familia espera respuestas sobre verdad judicial, responsabilidad estatal, compensación, acompañamiento y garantías de no repetición.

Hasta junio de 2026, el seguimiento realizado por Proclama del Pacífico no evidencia una sentencia condenatoria pública, un fallo definitivo o un anuncio oficial de reparación integral cumplida a favor de la familia de Julio César Cañas Medina. El antecedente judicial más visible sigue siendo la medida de aseguramiento dictada contra los militares el 15 de noviembre de 2023.

La línea de tiempo del caso muestra una sucesión de hechos que aún reclaman cierre institucional. El 25 de octubre de 2023, Julio César Cañas Medina fue reportado como desaparecido. A finales de octubre e inicios de noviembre, su familia y la comunidad adelantaron la búsqueda. En noviembre fue hallado su cuerpo en zona rural entre Santander de Quilichao y Caloto. El 15 de noviembre de 2023, diez militares fueron enviados a prisión. Entre 2024 y 2026, la familia ha seguido procesos judiciales, conciliaciones y gestiones de reparación.

El caso de Julio César Cañas Medina expone una pregunta de fondo sobre la presencia del Estado en los territorios rurales del Cauca. Una familia campesina, indígena y humilde perdió a uno de los suyos en hechos atribuidos a agentes estatales. Luego tuvo que iniciar una ruta judicial para que el mismo Estado respondiera por la verdad, la justicia y la reparación.

En las grandes ciudades, casos de esta gravedad suelen ocupar portadas, debates y pronunciamientos. En los territorios rurales del Cauca, muchas familias deben luchar para que sus muertos no queden reducidos a una cifra más del conflicto armado. Por eso, el nombre de Julio César Cañas Medina vuelve a ser contado: para impedir que el silencio cubra una historia que todavía espera respuesta.

La Unidad Especial Investigativa de Proclama del Pacífico continuará solicitando información a la Fiscalía General de la Nación, al juzgado competente, a la Unidad para las Víctimas, al Ministerio de Defensa, al Ejército Nacional y a la Jurisdicción Especial para la Paz. El propósito es establecer el estado actual del proceso penal, la etapa judicial, las actuaciones disciplinarias, el avance de la reparación administrativa y las decisiones adoptadas desde noviembre de 2023.

Julio César Cañas Medina murió en circunstancias que hoy comprometen una investigación contra diez militares. Su familia sigue esperando que el proceso avance, que la reparación llegue y que la verdad quede escrita con claridad.

Casi tres años después, la pregunta sigue en pie: qué pasó realmente con Julio César, quiénes deben responder y cuándo el Estado reparará a su familia.

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