El puente de Los Esclavos, ubicado en zona rural de Miranda, colapsó el 17 de abril de 2026 tras una creciente súbita del río Güengüé. La estructura, levantada hacia 1753, permanecía en pie como testimonio de la arquitectura colonial y de una historia marcada por el trabajo forzado de comunidades esclavizadas.
La caída ocurre después de años de advertencias sobre su estado. Aunque el tránsito vehicular había sido restringido y se construyó un paso alterno para reducir su uso, el deterioro estructural continuó sin una intervención integral que garantizara su conservación.
La pérdida no se limita a un puente, representa la desaparición de un punto de conexión entre generaciones. Por esta estructura transitaron rutas históricas asociadas al proceso independentista y a la movilidad regional en tiempos en que el Cauca era eje de paso entre el sur y el centro del país.
De igual manera en marzo de 2025 colapsó el puente de Calicanto, en jurisdicción de Caloto, una obra republicana cuya restauración había sido anunciada sin ejecución efectiva. En octubre de 2022, el puente Real sobre el río Quilcacé, en Timbío, desapareció tras el aumento del caudal, pese a solicitudes comunitarias para su recuperación.
Las estructuras presentaban deterioro progresivo y existían advertencias técnicas y comunitarias sobre su estado. Sin embargo, las acciones de las entidades responsables no pasaron del diagnóstico ni de los anuncios. La gestión se concentró en la declaratoria y en los estudios, mientras las intervenciones estructurales se aplazaron.
El Cauca concentra una de las mayores densidades de puentes históricos del país. En 2019, varias de estas estructuras fueron reconocidas como bienes de interés cultural. Esa declaratoria estableció un marco de protección formal, pero no garantizó recursos sostenidos ni esquemas técnicos de mantenimiento frente a fenómenos climáticos cada vez más intensos.
En Miranda, la construcción del puente La Paz buscó preservar el puente de Los Esclavos al desviar el tránsito pesado. La medida redujo el uso directo de la estructura histórica, pero no resolvió los problemas de fondo asociados a su estabilidad y conservación.
El colapso deja una escena que trasciende lo físico. Habitantes del sector observan ahora un vacío donde durante décadas hubo un símbolo de identidad, la pérdida altera el paisaje y también la relación de la comunidad con su historia.
El país ha logrado mantener en pie otras estructuras patrimoniales mediante planes de monitoreo y mantenimiento periódico, la diferencia radica en la continuidad de las intervenciones y en la asignación de recursos, en el Cauca, la secuencia reciente indica que esas condiciones no se han sostenido.
El derrumbe del puente de Los Esclavos deja en evidencia una realidad que ya se venía acumulando, las estructuras históricas se reconocen, pero no se sostienen en el tiempo. Sin mantenimiento, sin obras y sin seguimiento técnico constante, el patrimonio termina cediendo hasta desaparecer.