BALANCE INSULSO EN LA CUMBRE VI
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Colombia ha quedado al descubierto más que el día, en que el primer colono, vino a estas costas caribes. Llegó en su Carabelle one, con Pinta blanca, Niña y María. Les regaló espejos, les puso escapulario en su cuello y al irse les prometió un Reino lleno de granadas y títulos.
Igual que ahora. Parecía que el rey de la fiesta sería Insulsa, el gran Secretario y su escudero, el anfitrión de la Villa de Lezo. Pero no. Insulsa no vino y no pudo darse cuenta de las idas y llegadas, de las hazañas de los escoltas, de las declaraciones de Evo y las jugarretas de Chávez.
Insulsa ya había dicho que no había que esperar mucho de la subida a la Cumbre. Mucho tilín, mucha agenda, algunos invitados de más, pero de conclusiones esperadas, nada. 20 mil militares en las esquinas y hoteles y poca gente del pueblo. Mucho visitante y turismo, pero de democracia nada. Las murallas estaban cerradas para el hombre común y de la jungla.
El canciller de Argentina Héctor Timerman expresó que si había tanta preocupación por los pobres, ellos debían haber sido invitados de honor. Shakira, por su lado, invitó a todos quienes oyeron su Himno, que invirtieran en educación como ella hacía. Porque la educación desde edad temprana pronto daría dividendos.
Colombia se ganó el premio mayor con la VI Cumbre. Con poca inversión consiguió tener en el bolsillo la aprobación del Congreso de su paquete de la implementación del TLC, con su ley Lleras, 20.0, incluida la rebaja de derechos para los internautas.
Los periodistas conocieron que el avión de Obama recorre más de 12.000 sin detener su vuelo. Y lo repitieron mil veces. Qué conocimiento y placer que hubiera venido a traerlo a estas tierras lejanas.
Los presidentes y cancilleres de Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay no se cansaron de pedir que se hablara de un hermano que no había sido convocado al besamanos del gran jefe y que faltaba en la Agenda de conversaciones hacer los Tratados con las naciones del Sur de América. La señora de Kirchner y el resto esperaban que se hablara de la despenalización o legalización de la droga y del problema de Argentina con sus Islas Malvinas. Pero no se dijo ni pío.
Tampoco se habló de la deforestación, de la contaminación de los ríos, de las inversiones que causan erosión y desplazamiento forzado, ni del calentamiento global que atrae tanto las catástrofes ambientales. No. Los invitados no habían sido invitados para oír ni tratar cosas tan feas. Pudo más lo que dijo Shakira a los 300 empresarios que se reunieron con ella sobre su contribución a la educación.
En fin. En esta VI Cumbre se gastó mucho, se invirtió poco y se recogerá lo que venga del Norte con el TLC. Fue el escenario para divulgarlo y hacerle la corte a Obama que vino a entregar unos títulos a nombre de Santos. Con Shakira fueron los grandes oradores de la película. Pero eso sí. En la Agenda estaba escrito que la foto se tomaría a las 10 a.m. y que nadie se debía perder esa cita de la nueva historia de Colombia.
16-04-12 – 11:45 a.m.
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