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Sábado, 17 de octubre de 2026

Hacer campaña en el Cauca ya no es normal

Seguridad, bloqueos y control político marcan el pulso de la campaña legislativa Por Periscopio PolíticoLe puede interesarMás de 88.000 caucanos,...

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Hacer campaña en el Cauca ya no es normal

Seguridad, bloqueos y control político
marcan el pulso de la campaña legislativa

Por Periscopio Político

Hacer campaña política en el Cauca dejó de ser una rutina. Hoy implica atravesar carreteras con riesgo, programar recorridos con cautela y asumir que el debate público se desarrolla bajo presión. En ese escenario, el ingeniero Óscar Rodrigo Campo Hurtado, candidato a la Cámara de Representantes, volvió al micrófono de Periscopio Político para hablar de Congreso, seguridad y poder, desde un territorio donde la democracia se ejerce con dificultad.

La conversación se dio en Santander de Quilichao, uno de los puntos neurálgicos del norte del Cauca. Desde allí, Campo describió una realidad que atraviesa toda la campaña legislativa: recorrer municipios como Toribío, Argelia, Suárez o Buenos Aires exige algo más que logística. Exige determinación. No hay fórmulas de seguridad absolutas. Hay precaución, hay fe y hay una convicción política que, según dijo, no puede ceder ante el miedo.

El orden público apareció pronto en la conversación. No como consigna, sino como contexto inevitable. Atentados, robos, bloqueos y hechos violentos se repiten en los corredores estratégicos del departamento. La vía Panamericana, eje vital del suroccidente, volvió a ser escenario de episodios que afectan directamente el ejercicio democrático. Para Campo, normalizar esta situación equivale a vaciar el debate político y entregar el espacio público a quienes prefieren el silencio antes que la confrontación de ideas.

Hacer campaña en el Cauca ya no es normal

En medio de ese panorama, el Cauca se prepara para elegir cuatro representantes a la Cámara por circunscripción territorial y un representante por la Circunscripción de Paz. Más de treinta aspirantes compiten por cinco escaños. La fragmentación eleva la disputa y pone a prueba la capacidad de las listas para ofrecer representación real, en un departamento donde la abstención suele inclinar la balanza tanto como los votos.

Campo explicó la arquitectura política de la lista que respalda su candidatura. Habló de acuerdos programáticos, de sectores diversos y de una construcción que priorizó el Cauca sin imposiciones externas ni repartos burocráticos. En su relato, la lista recoge trayectorias provenientes de distintos partidos y movimientos cívicos, con un hilo común: ejercer oposición, formular propuestas y mantener presencia activa en el debate regional.

El Congreso, dijo, no puede convertirse en un escenario emocional ni en una extensión del discurso. Requiere conocimiento técnico, control político y capacidad para acompañar procesos de desarrollo con rigor. Puso como ejemplo proyectos de infraestructura largamente anunciados, sometidos a prórrogas y aplazamientos, que avanzan más en declaraciones que en ejecución. En ese contexto, defendió el papel del legislador como vigilante permanente, incluso cuando ese rol incomoda.

Hacer campaña en el Cauca ya no es normal

Uno de los momentos más tensos de la entrevista surgió al abordar los bloqueos en la vía Panamericana. Campo recordó que es autor de un proyecto de ley estatutaria orientado a fijar límites claros a la protesta pacífica. Habló de ambulancias detenidas, empresas cerradas, empleos perdidos y rutas humanitarias ignoradas. Insistió en que la protesta forma parte de la democracia, pero pierde legitimidad cuando vulnera derechos fundamentales y paraliza al territorio sin consecuencias jurídicas.

Hacer campaña en el Cauca ya no es normal

La conversación avanzó hacia el balance nacional. Campo cuestionó la relación entre el Ejecutivo y el Congreso, y puso sobre la mesa la crisis de credibilidad que atraviesa la representación política. Señaló que la gestión legislativa perdió sentido cuando se mezcló con transacciones opacas y silencios convenientes. Para el Cauca, advirtió, ese desgaste se traduce en promesas incumplidas, programas sin financiación y discursos que no aterrizan en obras.

Ante la observación de que el departamento respaldó mayoritariamente al actual gobierno, Campo defendió la crítica como ejercicio legítimo. Planteó que callar frente a los problemas no fortalece la institucionalidad. Dijo que la ciudadanía percibe la ausencia del Estado, las fallas del sistema de salud y la persistencia de economías ilegales, independientemente de cómo haya votado en el pasado.

El cierre de la entrevista dejó un mensaje directo. El Cauca enfrenta una elección legislativa marcada por inseguridad, desconfianza y cansancio ciudadano. En ese contexto, el voto se convierte en una decisión que trasciende la costumbre y la presión. Campo llamó a ejercerlo con criterio, sin intimidación y sin dádivas, como un acto de juicio informado.

Periscopio Político volvió a cumplir su función: poner sobre la mesa las tensiones reales de una campaña que se libra entre bloqueos, urnas y silencios. El Congreso que surja de esta elección reflejará, en buena medida, la capacidad del Cauca para transformar la incertidumbre en representación consciente.

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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