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Jueves, 8 de octubre de 2026

Lo de Gaza no es guerra: es devastación.

Gaza no es guerra: es devastación.

Netanyahu bajo la lupa internacional

Alfonso Luna GellerSegún el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), un asesino es el que mata a alguien con alevosía, ensañamiento o por una recompensa o precio.

Con el visto bueno de algunos estólidos mandatarios del mundo que se han mostrado indolentes, indiferentes, cómplices, desde octubre de 2023 Benjamín Netanyahu ha liderado una ofensiva militar que ha sido calificada por diversas organizaciones internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional como un posible ensañamiento.

Gaza no es guerra: es devastación.
Iván Duque durante su visita oficial a Israel. El encuentro ocurrió el mismo día que Israel bombardeó el Hospital Nasser en Gaza, causando la muerte de 22 personas, incluidos cinco periodistas.

En este contexto, numerosos análisis periodísticos y políticos sugieren que la estrategia de guerra de Netanyahu busca su supervivencia política personal, ya que enfrenta procesos judiciales por corrupción y una fuerte crisis de legitimidad dentro de Israel. Mantener un conflicto prolongado le sirve para consolidar apoyos políticos internos y evitar su salida del poder.

Netanyahu se ha impuesto como misión llevar a cabo acciones que han sido denunciadas por su desproporción, buscando la aprobación de presupuestos y mantener el control de su coalición. Es decir, la operación militar en Gaza ha sido usada como plataforma para reafirmar su liderazgo ante sectores ultranacionalistas. El ensañamiento con la infancia palestina no tiene justificación estratégica ni moral. Es una herida abierta en la conciencia global.

En consecuencia, Benjamín Netanyahu es visto como uno de los líderes más cuestionados de los últimos tiempos. Es más, el gobierno de este dirigente, el más derechista en la historia de Israel, ha actuado bajo la disculpa de la lucha antiterrorista mientras que sus críticos denuncian que se podría estar promoviendo una supuesta limpieza étnica en Gaza y la anexión de Cisjordania.

Por el peligro que su accionar representa para la humanidad, la Corte Penal Internacional ha solicitado una orden de detención contra este dirigente por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad, que todavía no ha sido efectiva.

La humanidad espera que Netanyahu entienda el sufrimiento de su propio pueblo, que también se divide y se desangra en una barbarie que solo él parece comprender porque solo a él le interesa.

No es una guerra, es devastación

Gaza no es guerra: es devastación.
Duque calificó a Netanyahu como “amigo cercano” y celebró su visita como “honorífica”. Esta postura ha sido criticada por líderes como Iván Cepeda, Juan Manuel Santos y Gustavo Petro, quienes la consideran una apología al genocidio.

No sé por qué los titulares internacionales insisten en hablar de “la guerra en Gaza”.

Israel es un Estado con un ejército sofisticado; Hamás, su supuesto enemigo, es un grupo paramilitar.

En Gaza no hay “guerra”; allá se está perpetrando es una devastación sistemática de un territorio cercado y de la destrucción de su infraestructura vital.

Gaza vive bajo bloqueo. Sus habitantes son víctimas de bombardeos que derriban sus viviendas, hospitales y escuelas, además de sufrir la privación de agua, electricidad y alimentos. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) ha denunciado el bloqueo de la ayuda humanitaria. Datos de la ONU y Médicos Sin Fronteras reportan más de 250.000 personas desplazadas, más de 17.000 niños muertos y más de 63.000 vidas palestinas borradas desde octubre de 2023.

¿Eso es guerra?

No. Eso es barbarie institucionalizada. Según la Corte Penal Internacional y numerosas ONG de derechos humanos, esto es considerado un crimen de lesa humanidad y genocidio. Es una vergüenza global.

Llamar “guerra” a lo que ocurre en Gaza contribuye a maquillar realidades y responsabilidades. No es guerra: es un exterminio, es un genocidio, y así lo califican organizaciones como Amnistía Internacional.

Es mejor no equivocarnos o enredarnos con meras expresiones que nos parecen prudentes o como dicen, políticamente correctas. Porque si el lenguaje no sirve para defender la vida, entonces sirve para justificar la muerte.

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Imágenes: https://www.facebook.com/ivanduquemarquez / https://x.com/IvanDuque


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Alfonso J Luna Geller
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