Un grito desesperado por la vida

La crisis en la vía Miranda-Puerto Tejada

La crítica situación de seguridad en la vía que conecta Miranda con Puerto Tejada, pasando por el municipio de Padilla, ha cobrado una nueva víctima, evidenciando no solo la criminalidad persistente en la zona, sino también la flagrante vulneración del derecho a la salud en un caso de emergencia vital. Paulo Andrés Martínez Lugo, un joven de 27 años, se debate entre la vida y la muerte, rechazado en varios centros médicos por una barrera administrativa.
Desde Proclama del Pacífico hemos alertado de manera insistente a las autoridades sobre la inseguridad en esta carretera, donde la criminalidad sigue activa a pesar de los llamados. La situación es aún más grave ante la denunciada prohibición de acceso a la fuerza pública a este territorio, un hecho increíble en un Estado de Derecho que, lamentablemente, se refleja en la tragedia actual.
El incidente ocurrió en un intento de robo donde asaltantes le dispararon dos veces para robarle su motocicleta. A pesar de la gravedad de sus heridas, el calvario de Paulo Andrés solo acababa de comenzar. Tras ser atendido inicialmente en un centro de salud local sin los equipos necesarios, fue rechazado en la Clínica Rafael Uribe Uribe y en el Hospital Universitario del Valle en Cali por no tener una afiliación de salud activa. Finalmente, fue trasladado al hospital de Miranda, donde permanece sin la atención adecuada.
El padre de Paulo Andrés gestionó la afiliación de su hijo al régimen subsidiado, pero el sistema no ha actualizado la información, dejando al joven sin la posibilidad de ser remitido a un centro de mayor complejidad. La vida de Paulo Andrés pende de un hilo, y su familia clama por una solución urgente.
«No podemos esperar a que aparezca en un sistema para que lo atiendan. Mi hijo está herido de bala, y lleva días sin la atención que necesita. ¿Cuántas vidas más deben ponerse en riesgo por trámites y demoras?», expresó su padre con desesperación.
La familia ha hecho un llamado urgente a la Superintendencia de Salud y a la Secretaría de Salud del Cauca para que se active de inmediato el mecanismo de atención en casos de urgencia vital, garantizando el derecho a la salud y a la vida sin más dilaciones. El caso de Paulo Andrés ha desatado una ola de indignación en redes sociales, donde ciudadanos exigen que la vida se priorice por encima de cualquier papel o trámite burocrático.



