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Domingo, 4 de octubre de 2026

Gobernar el Chocó, acto de amor y lucha

Gobernar el Chocó, acto de amor y lucha

Gobernar el Chocó, acto de amor y lucha / Por David Luna / Desde Quibdó, Chocó.

Cuando el río Atrato murmura su historia bajo el sol húmedo de Quibdó, hay una mujer que escucha. No como quien oye el ruido del mundo, sino como quien descifra un mensaje escrito por siglos de resistencia. Ella se llama Nubia Carolina Córdoba Curi, y gobierna el Chocó no desde la comodidad de un escritorio, sino desde la convicción de que la dignidad también se administra.

Gobernar el Chocó, acto de amor y lucha

Primera mujer elegida por voto popular para conducir los destinos de este departamento del Pacífico colombiano, su historia no empezó el día que fue elegida. Empezó cuando, siendo niña, entendió que el dolor también puede ser semilla. La muerte de su padre en un accidente aéreo no solo la marcó: la empujó a preguntarse por qué en su tierra todo lo esencial parece una promesa postergada. Y fue desde esa herida que su proyecto político tomó forma, con memoria, con voz propia, con una claridad que no requiere adornos.

En su despacho no hay retórica de campaña. Hay rutas escolares en zonas dispersas, hospitales rehabilitados en Istmina, Quibdó y Riosucio, y una política de empleo que mira a los jóvenes y a las mujeres no como beneficiarios, sino como protagonistas de un nuevo ciclo. Su programa, Chocó en Ruta hacia el Progreso, no es una colección de anuncios: es una hoja de ruta escrita con los pies en la tierra.

Proclama del Pacífico viajó hasta Quibdó para entender de cerca ese estilo de gobierno que incomoda a los violentos, porque les habla de paz sin pedir permiso. La gobernadora ha recibido amenazas. Muchas. Pero no responde con miedo, sino con presencia. No delega el territorio: lo recorre, lo escucha, lo defiende. “Gobernar el Chocó es resistir, amar y transformar”, dice, y no lo dice por lucirse: lo dice porque lo vive.

Gobernar el Chocó, acto de amor y lucha

En entrevista exclusiva, Córdoba Curi habló sin ambigüedades. Exige la liberación del director de Codechocó, Arnold Alexander Rincón, y denuncia con firmeza la ausencia del Estado en territorios donde la ilegalidad prospera porque la legalidad no llega. En lugar de delegar la seguridad a la militarización, propone una estrategia donde la justicia social sea la verdadera defensa. Ha creado un Comité Departamental de Seguridad con enfoque territorial, pero también ha tejido alianzas con alcaldes, líderes sociales y gobernadores como Octavio Guzmán del Cauca, en un hermanamiento que busca transformar el Pacífico desde adentro.

Gobernar el Chocó, acto de amor y lucha

Su liderazgo es multilingüe —literalmente—: habla cuatro idiomas, y con ellos ha representado al Chocó ante organismos internacionales. Pero el idioma que mejor maneja es el de su pueblo. Sabe que aquí “mininguear” es más que compartir comida: es compartir destino. Y en cada plato tradicional servido a los propios y visitantes —el encocado, el jujú, el arroz clavado— hay una declaración de identidad más elocuente que cualquier discurso.

La crónica de su mandato no puede escribirse sin mencionar a su madre, doña Elizabeth Curi, quien desde su rol de gestora social es el otro corazón de este gobierno. Juntas, desde trincheras distintas, han hecho de la política un acto de cercanía, donde la ternura no contradice la firmeza. “Ella está en los barrios, yo en las veredas y en las instituciones”, resume la gobernadora, como si ambas estuvieran ejecutando una misma sinfonía desde diferentes instrumentos.

En estos primeros 18 meses, los avances son tangibles: electrificación rural, dotación escolar, atención al fenómeno migratorio en la frontera con Panamá. Pero lo más significativo no se mide en cifras. Es un cambio de rumbo. Una forma de gobernar que no pide perdón por venir desde lo afro, desde lo joven, desde lo femenino. Córdoba no se presenta como excepción, sino como el comienzo de algo mayor. Dice que muchas mujeres caminaron antes para que ella llegara. Y con su paso, ha abierto un camino para muchas más.

No todo está resuelto, y ella lo sabe. Hay días en que una sonrisa infantil, por el simple hecho de que volvió el agua a una casa, le da sentido a su lucha. Y hay otros días en los que entierra a un joven asesinado, y la rabia le recuerda que gobernar también duele. Pero no se rinde. Porque, como afirma, “los cimientos están puestos”. Y con cimientos se construye futuro.

Gobernar el Chocó, acto de amor y lucha

El hermanamiento con el Cauca, que impulsa junto a la secretaria Yadira Amú y el empresario Julián Marín, es más que un acuerdo administrativo. Es la construcción de un bloque regional que cree en la cultura como motor de desarrollo, en la economía popular como base de la soberanía, y en el espíritu colectivo como única respuesta duradera al abandono histórico. Esta alianza de fuerzas abren caminos a una agenda común que permitan articular proyectos energéticos y de energías renovables, así como impulsar iniciativas productivas con impacto territorial. Entre los temas abordados, surgió la propuesta de avanzar en un acuerdo de colaboración mediante el cual el Departamento del Cauca, a través de entidades como la Lotería del Cauca y la Industria Licorera del Cauca, puedan apoyar la producción y comercialización de los juegos de suerte y azar de la Lotería del Chocó así como la posibilidad de elaborar el Aguardiente Platino. Ideas que, aunque aún en fase de exploración, refleja la voluntad de construir puentes económicos entre los territorios, desde la soberanía productiva y la solidaridad institucional.

Desde el fogón hasta la oficina de gobierno, en el Chocó se respira una épica cotidiana. Y Nubia Carolina Córdoba Curi, sin buscarlo, se ha convertido en una de sus narradoras más lúcidas.

Ella no levanta la voz para que la escuchen: la levanta para que no se olviden de lo esencial. Gobernar, dice, es un acto de amor por la vida. En Quibdó, ese amor tiene rostro, nombre y convicción. Y está gobernando.

La entrevista: «La historia no se repite cuando una mujer decide cambiarla».

«Ser la primera gobernadora electa por voto popular es una gran responsabilidad. No llegué sola: estoy parada sobre los hombros de muchas mujeres que caminaron antes que yo, que se atrevieron a aspirar, a hacer política, a abrir camino donde antes solo había barreras», afirmó. «Si bien una mujer cambia al entrar en la política, cuando muchas lo hacen, cambia la política misma».

Educación: el mayor legado familiar

Gobernar el Chocó, acto de amor y lucha

«Mi inspiración ha sido siempre Diego Luis Córdoba, quien decía que por la educación se asciende a la libertad. En el Chocó, ese ha sido un mandato moral: dejarle a los hijos no una herencia material, sino un oficio, un saber, una posibilidad. Yo estudié primaria y secundaria en la educación pública de Quibdó, y luego Derecho en Bogotá. Gracias a una beca estudié en Georgetown, hice una maestría en planificación territorial y un doctorado en política y gobierno».

Un camino lleno de obstáculos

«Antes de llegar a la Gobernación, también perdí elecciones, hubo intentos frustrados y muchas caídas. Pero el propósito siempre estuvo claro: servir al Chocó. La política no es una carrera de velocidad, es una caminata larga que se hace con el corazón».

El papel de su madre

«Todo lo que soy se lo debo a mi madre. Cuando mi padre murió en un accidente aéreo hace 21 años, ella, siendo diputada durante cinco periodos, dejó la política para concentrarse en darme estabilidad. Juntas superamos la escasez y el duelo. Hoy, ella me acompaña como gestora social, con su espíritu de servicio intacto».

Política como acto de servicio

«La muerte de mi padre pudo haberme alejado de la política. Al contrario, me reafirmó el compromiso de completar su legado de servicio. Amaba el Chocó y siempre creyó en su gente. Hoy intento honrar su memoria sirviendo desde el lugar donde él se quedó».

Alianzas con el Pacífico: una región que camina unida

«Con Octavio (Guzmán), Luis Alfonso (Escobar) y otros gobernadores del Pacífico construimos una relación de hermandad. Ya no hay competencia ni indiferencia. Hoy sabemos que el desarrollo del Pacífico debe ser colectivo. Nuestras dificultades son similares, nuestras soluciones también deben ser compartidas».

La educación como libertad, la paz como proyecto de vida

«Trabajamos para que el Chocó deje de ser visto como una región marginal. Queremos cambiar la narrativa. Ya tenemos alimentación escolar universal, fortalecimiento de la red hospitalaria, impulso a proyectos de productividad, turismo, agricultura, comercio. Hacemos paz creando oportunidades, porque paz con hambre no existe».

Sobre el miedo y el valor de resistir

«El miedo es universal. Todos, en algún momento, lo hemos sentido. Pero ante el miedo, hay que pararse firme. A la violencia se le responde con trabajo, con dignidad. Sabemos lo que es vivir en medio del conflicto, pero también sabemos que nuestros pueblos son más grandes que sus tragedias».

Gobernar el Chocó, acto de amor y lucha

Relación con el Gobierno Nacional

«Creo que el presidente y la vicepresidenta tienen una conciencia clara sobre la deuda histórica con el Chocó. Pero la concreción de esa conciencia en acciones tangibles ha sido lenta. Estamos listos para articularnos, para trabajar con el Gobierno y exigir lo justo: inversiones estructurales que dignifiquen a nuestros pueblos».

Una invitación al Cauca y a la región

«Gracias a Proclama del Pacífico por esta entrevista. Caucanos, nariñenses, vallecaucanos: los esperamos en Quibdó, en Nuquí, en Bahía Solano, en el San Pacho, en el río Atrato. Aquí tenemos el alma del Pacífico: música, gastronomía, biodiversidad, cultura. Somos hermanas y hermanos de mar, de selva y de esperanza».

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