Popayán recibió a Susan Verdi Webster y su libro sobre Caspicara

Popayán recibió a Susan Verdi Webster y su libro revelador sobre Caspicara / Por: Leidy Cruz, redacción Popayán.

La historiadora del arte y profesora emérita Susan Verdi Webster presentó en Popayán su más reciente publicación: ‘Descubriendo a Caspicara. Identidades dobles, figuras ocultas y comercio de esculturas en el Quito colonial’. El evento, realizado en el foyer del Teatro Municipal Guillermo Valencia, estuvo acompañado por el historiador Santiago Paredes Cisneros y el arquitecto Luis Eduardo Ayerbe González como moderador.

Durante la conversación, Verdi Webster compartió las motivaciones detrás de su investigación, que busca desenredar el complejo entramado de leyendas e invenciones en torno a Caspicara, escultor indígena quiteño del siglo XVIII, cuya figura ha sido ampliamente difundida pero escasamente documentada.

“Mientras hay supuestos Caspicaras en muchas partes, la única escultura que ha sido documentada con evidencia de archivo está aquí en Popayán. Si no hay punto de comparación, ¿cómo podemos atribuir otras obras?”, señaló la autora. La escultura en cuestión, conocida como el Nazareno de la Cruz Acuestas, hace parte del paso homónimo de la Semana Santa de Popayán.

Ana María Velasco González, síndica del paso, también participó en el evento y compartió su vínculo personal con la imagen: “Es un Nazareno con una expresión muy significativa de dolor, cansancio e incertidumbre. Es mi mimado. Lo recibí hace ocho años tras el fallecimiento de mi papá, quien también fue síndico, así que tiene un profundo valor para mí y para nuestra familia”.

Verdi Webster destacó que su investigación se basa en documentos inéditos que arrojan nueva luz sobre la historia del escultor, desmitificando relatos que, durante siglos, llenaron los vacíos con fantasías y suposiciones: “Caspicara se convirtió en una figura moldeada por la imaginación, casi como una tabla rasa sobre la que se escribieron distintas historias”.

La presentación del libro no solo constituye un aporte a la historia del arte virreinal, sino que pone en el centro de la discusión la importancia de Popayán y su Semana Santa como escenario clave en la circulación de arte sacro en el período colonial.



