Una deuda de dignidad que comienza a saldarse con las mujeres negras del norte del Cauca.
- Este jueves 6 de febrero, en Santander de Quilichao, con la presencia de la vicepresidenta y ministra de Igualdad y Equidad, Francia Elena Márquez Mina y el director de Prosperidad Social, Gustavo Bolívar, se llevará a cabo la clausura del proyecto de “Apoyo a las Iniciativas Productivas para la Generación de Ingreso de las mujeres negras nortecaucanas”, evento que incluye además una feria en la que se podrán apreciar sus emprendimientos.
- 500 mujeres de al menos diez municipios de la región fueron beneficiadas con esta iniciativa nacida a partir de los acuerdos pactados con la “Movilización de mujeres negras por el cuidado de la vida y los territorios ancestrales”, más conocida como la “Marcha de los Turbantes”, de 2014.
Hay sueños que se hacen realidad e ilusiones que nunca se apagan, pese al paso del tiempo. Es lo que siente Bestadia Vásquez, quien hace parte del consejo comunitario Brisas del Río Palo de Guachené, en el norte del Cauca, y hoy tiene la oportunidad de hacer realidad la microempresa de cría de pollos de engorde y gallinas ponedoras que siempre anheló, gracias al proyecto de “Apoyo a las Iniciativas Productivas y de Generación de Ingresos de las mujeres negras nortecaucanas”, implementado por el Departamento de Prosperidad Social (DPS), en articulación con la Vicepresidencia de la República, y que en su caso se traduce en materiales para mejorar la infraestructura de los galpones que ya tiene e insumos para la alimentación.
“Es una bendición porque nosotras somos mujeres luchadoras que queremos salir adelante. Con esta ayuda, mi microempresa va a crecer y la próxima vez que ustedes vengan por aquí, de pronto en unos seis meses, ya no van a haber 100 pollos sino unos 150 y, si vienen en un año, ya serán 200 o más. No nos vamos a enriquecer, pero tendremos una vida más digna, que es lo que uno quiere, porque todo no puede ser irse a trabajar a Cali. Con nuestros emprendimientos podemos dejar de trabajar para otros y tener lo nuestro, que es lo que quieren el presidente Petro y la vicepresidenta, Francia Márquez”, dice doña Bestadia, dibujando una sonrisa en su rostro.
Un sueño que comienza a hacerse realidad después de algo más de diez años, pues el punto de partida se ubica en noviembre de 2014, cuando un grupo de mujeres afrocolombianas del norte del Cauca –entre ella la hoy vicepresidenta Francia Elena Márquez Mina– iniciaron una marcha hacia Bogotá a la que llamaron “Movilización de mujeres negras por el cuidado de la vida y los territorios ancestrales”, pero que pasaría a la historia como “La Marcha de los Turbantes”, en honor a la prenda que adornó y protegió sus cabezas durante el recorrido.
Mujeres negras y campesinas orgullosas del legado de sus ancestros, aquellos que fueron arrancados del África y esclavizados en América. Caminaron diez días y durante otros 22 estuvieron instaladas frente al Ministerio de Justicia, alzando la voz por el derecho a vivir una vida digna en sus territorios y a que el Estado tomara medidas contra la minería ilegal y contra otras formas de violencia asociadas al modelo de desarrollo económico.
“Estamos cansadas de que nos desplacen, de que no podamos ir libres por nuestro territorio, de no podernos comer un pescado porque está lleno de mercurio. Por eso estamos aquí, y así nos toque con la vida, vamos a garantizar que nuestras hijas y nuestros hijos puedan volver y vivir tranquilos en el territorio. Ese fue el legado de nuestros ancestros, eso fue lo que hicieron cuando se liberaron de las cadenas, y eso es lo que nosotras vamos a hacer (…) nosotras no estamos dispuestas a que nuestros hijos estén en las calles, en los semáforos, y a que la gente de saco y corbata los miren como basura. Nosotras estamos dispuestas a permanecer en nuestro territorio porque ha sido nuestro padre y nuestra madre, y va a seguirlo siendo para nuestros hijos”, decía la Márquez Mina activista y lideresa de ese entonces.

La movilización derivó en unos acuerdos con el gobierno de la época, que se quedaron como promesas en un papel. Uno de ellos tenía que ver, precisamente, con el apoyo y fortalecimiento de los emprendimientos que varias de esas mujeres y tantas otras en el norte del Cauca querían iniciar o ya habían iniciado. Solo la llegada de un gobierno progresista, con Francia Elena Márquez Mina como vicepresidenta, revivió las esperanzas para que algo de lo pactado se pudiese concretar. Y con Prosperidad Social como aliado, hoy son 500 las mujeres residentes en los municipios de Buenos Aires, Corinto, Caloto, Puerto Tejada, Miranda, Padilla, Villa Rica, Santander de Quilichao, Suárez y Guachené, las que han recibido apoyo para afianzar o dar los primeros pasos en sus proyectos.
El valor de lo ejecutado asciende a los $2.814 millones y dentro de esas unidades productivas se tienen tres líneas, de las cuales 465 se desarrollaron de manera individual: comercio y servicios (192); agropecuaria (227) e industria y manufactura (46). A su vez, hay 35 unidades asociativas o colectivas. Del total, 256 unidades son nuevas y 244 han sido fortalecidas. El proceso incluyó talleres de capacitación en temas como crianza de los animales, manejo de la contabilidad, cómo proyectarse hacia el futuro, cómo manejar los planes de venta y las finanzas, inventario, entre otros.
Los apoyos y fortalecimientos se dieron en capital productivo: materiales e insumos. Por ejemplo, a Alis Cantoñí se le entregó un congelador y otros insumos para afianzar su heladería “Mi Dulzura”, un emprendimiento familiar creado hace tres años y que aspira a convertirse en proveedor para otras iniciativas. A Rosalba Aponzá Gómez le entregaron una fotocopiadora y parte del surtido para su miscelánea, incluyendo cuadernos, biblias y artículos de piñatería. A Yulitza Carabalí le dieron vitrinas y productos de belleza como kanekalón y gel vibrante, propios para el afianzamiento de su “colmena”, como se les dice a los salones de belleza especializados en peinados afro.
“Para nadie es un secreto la ola de violencia que viene afectando a las familias también, a la economía y a Guachené, en general. Mucha gente se ha quedado sin empleo, muchos esposos e hijos ya no están, y muchos están buscando qué hacer o para donde irse, porque quieren generar recursos (…) Estas son nuevas oportunidades para tener una mejor calidad de vida y estas mujeres, así no tengan nada o tener una base, al llegarles un fortalecimiento o poder arrancar un emprendimiento, vuelven, respiran y se reinician”, asegura Ginna Paola Balanta, gestora de la Unión Temporal conformada por las comunidades afrodescendientes del norte del Cauca.
“Esto es muy importante porque a veces como mujeres queremos emprender, pero no tenemos esa posibilidad (…) además, nos han hecho un acompañamiento desde el principio y va a haber un acompañamiento después. Lo más importante cuando uno emprende es que no lo dejen solo, porque uno se está lanzando a una aventura y no sabe a dónde va a llegar. Desde que yo tengo uso de razón, es la primera vez que veo que se beneficia a 500 mujeres acá en el norte del Cauca y espero que todas estas ideas de negocios y emprendimientos no se queden aquí y sigan trascendiendo. Gracias a la Vicepresidencia y a Prosperidad Social por ser los dinamizadores y por haber puesto los recursos para que esto que Francia Márquez se soñó en un momento hoy sea una realidad”, señala Daniela Carabalí, ilusionada con sacar adelante su piñatería en el municipio de Buenos Aires y que esta se convierta en proveedora de todo el norte del Cauca.
Ilusiones compartidas por otras mujeres en el norte de un departamento donde las oportunidades son escasas y la violencia se ha hecho una constante. Como María Eugenia Rojas Balanta con su cría de pollos en zona rural de Guachené; Claribel Usuriaga con su proyecto de perfumería, también en Guachené; Mergin Montaño Caicedo con su puesto de fritanga arriba, en la vereda Munchique, corregimiento de Honduras, en Buenos Aires; Angie Caicedo con su salón de belleza en Asnazú, corregimiento de Suárez o Jénifer Montaño, con sus peinados afro, también en Asnazú.
Muchas de estas mujeres estuvieron en la Marcha de los Turbantes y son una muestra de resistencia y fortaleza. Todos estos emprendimientos lo que dejan ver es un anhelo de superación y de querer tener autonomía en lo económico para ayudar en sus hogares, darles educación a sus hijos e incluso enfrentar las violencias basadas en género, al no depender de un hombre para obtener recursos. El objetivo con este tipo de programas es transformar sus vidas a partir de la generación de oportunidades.
Todas ellas estarán este jueves 6 de febrero, a partir de las 10:30 de la mañana, en Santander de Quilichao, en el evento de clausura del proyecto, que incluirá una feria para mostrar varios de esos emprendimientos productivos que ya avanzan con paso firme. Allí estará la vicepresidenta y ministra de Igualdad y Equidad, Francia Elena Márquez Mina; el director del Departamento de Prosperidad Social, Gustavo Bolívar; alcaldes de los municipios de la región, así como delegados de la Gobernación del Cauca y de la Unión Temporal, entre otros. En esencia, se trata de un paso más en la lucha para que la dignidad se haga costumbre.