MI VIAJE AL FUTURO


MI VIAJE AL FUTURO
De la serie “Cartas a mi nieta” (Para Antonella, a sus veinte años)
¿De qué futuro hablo? ¿Qué hice para poder visitar nuestro futuro? ¿Cómo recorrí el tiempo? ¿Qué realidades o dimensiones observé? ¿A qué época y lugar me trasladé? ¿Qué pude conversar con nuestra gente del futuro? ¿Por qué volví?
Como todo en este asunto, esas son preguntas para las que no dispongo de respuestas muy claras, pero sobre las cuales existen explicaciones de alguna manera lógicas. No se trató de un enloquecimiento ni de un sueño, ni acostumbro a consumir sustancias que me hagan volar. Lo que realmente ocurrió fue un descuido de mi parte, que me llevó a un estado mental inusual pero perfectamente posible.

Para decirlo en pocas palabras, lo que me ocurrió fue lo siguiente. Estando en mi estudio, leyendo un extenso libro sobre cómo descolonizar las mentes humanas, esas mentes nuestras tan acosadas y controladas por las mercantilizaciones del capitalismo global, ya cansado de leer me quedé dormido sobre el teclado del computador encendido. En esa postura, presionando no sé qué teclas del aparato, se introdujeron en mi cabeza varios programas, logrando establecer lo que han llamado un interfaz o conexión entre la máquina y mi cerebro, algo que muchas personas han perseguido y que seguramente han logrado o están a punto de hacerlo.

Me desperté, me sentí mareado pero con una ansiedad inmensa por pensar los asuntos de la mente en que había estado trabajando, y en cosa de segundos mi cerebro empezó como a flotar y a girar, primero lentamente y luego a gran velocidad, abandonando mi cuerpo. Pensé que había llegado mi fin, o que había enloquecido, pero me tranquilicé al notar que seguía dándome cuenta de todo y que además lo disfrutaba.
Mi pensamiento así agitado me llevó como a un túnel por el cual avancé, mirando todas las situaciones que me rodeaban. Si volteaba la cabeza para hacia atrás veía todos los hechos del pasado, los problemas que hemos sufrido, las guerras y destrucciones, los cambios que se han logrado, todo compuesto por escenarios de violencias, muertos y destrucciones. Si miraba a la altura del espacio en que estaba podía ver el presente con las tribulaciones de las personas, los comportamientos de los que tienen y de los que no tienen, y los sufrimientos de grupos y comunidades que claman por mejorar sus vidas. Y si echaba la miraba hacia adelante una gran luz me cegaba.

El viaje me condujo como a una salida, hacia una luz intensa, y saliendo como de la caverna pude acostumbrarme a observar un mundo claro, nítido, con muchos colores, con un clima agradable, perfecto para recorrer los campos y las ciudades; esos espacios me deslumbraron por su belleza y sobre todo por su tranquilidad. Me sentí muy cómodo y a gusto, confiado, y empecé a recorrer los campos de ese mundo nuevo para mí.
De todas las cosas que observé, quisiera comentar solo cinco de ellas:
- Vi un mundo físicamente más o menos igual al que tenemos ahora, pero con una diferencia que noté inmediatamente: aquel territorio está gobernado por personas profundamente respetuosas de la naturaleza, es decir, un mundo realmente regido por las leyes naturales.
- Me di cuenta que en ese futuro los ricos y los pobres han reducido sus diferencias, no se pisotean, todos tienen trabajos u ocupaciones, y satisfacen sus necesidades sin enfrentarse. Han resuelto muchos de sus conflictos a partir de los diálogos y del cumplimiento de los mandatos comunitarios, han desactivado a los grupos armados, no se dedican al narcotráfico.
- Allá no hay analfabetas, todos se educan y son ilustrados, pero no necesariamente están llenos de libros ni abundan las escuelas o colegios o universidades. Ellos aprenden cosas útiles para la vida, en todo momento y en todos los espacios, cualquiera es profesor de lo que sabe y al mismo tiempo estudiante de lo que no conoce.
- Me dijeron que la gente poco se enferma, mantienen su salud con alimentaciones sanas, con remedios naturales, viviendo tranquilamente. Tienen lo estrictamente necesario para vivir, sin tener que acudir a la medicina occidental y a los fármacos.
- En ese futuro que nos espera no existen los partidos políticos, ni grandes dirigentes, ni oligarquías, solo hay líderes locales, revocables todo el tiempo. Allí el Estado actúa estrictamente en apoyo al poder real, que está en manos de las asambleas populares.
Miré muchas otras realidades, y en mi próxima visita haré que me expliquen otras experiencias de lo que tendremos dentro de unos años, pero antes de regresar conversé con variadas personas a las que les pregunté ¿cómo hicieron para superar el presente que teníamos, lleno de negocios y de violencias, y cómo llegaron a esta especie de paraíso-utópico que ahora tienen?
Alguien me contestó que “todo lo hicimos nosotros mismos”. Y agregó “nosotros siempre tuvimos las soluciones a los problemas comunes al alcance de la mano, pero no nos dábamos cuenta de ello. Siempre tuvimos el poder de cambiar, pero no nos decidíamos a actuar. Hablábamos de todo, pero no avanzábamos a realizar las cosas concretas, hasta que las necesidades y urgencias nos obligaron a dejar de esperar salvaciones externas, y acordamos autosatisfacer nuestras carencias por nosotros mismos”.
Otra persona, me dijo que “nosotros lo que hicimos fue empezar por tomar realmente nuestras propias decisiones, es decir, nos volvimos autónomos, criticamos y reaprendimos; y luego, cada grupo desde sus propios espacios y apuros, dialogamos sobre cómo enfrentar esos problemas y qué hacer para satisfacer las necesidades comunes a todos. Lo que no habíamos podido solucionar cada uno por su lado pudimos resolverlo juntándonos”.
Bueno, allá me esperan, en ese nuestro próximo futuro, y la verdad es que ya estoy decidiendo algunos asuntos que debo dejar adelantados para irme a vivir definitivamente en esas realidades mucho más dignas y agradables que estas que hoy tenemos. Estoy seguro que otros vendrán a ver cómo se avanza en el tiempo, y a ayudar a construir nuestro futuro.




