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96 años de veneración a la Virgen de Las Misericordias.

Solo “los bolsiverdes raizales”, aún conservan el recuerdo y algunos en la memoria sobre la historia que se narraba en los círculos sociales sobre la aparición de La Virgen de Las Misericordias o bien llamada “la virgen del cerro”, la cual hizo su aparición en un gran peñasco, conocido por las gentes del lugar como “el elefante dormido”.

En el mes de agosto de todos los años, La Virgen de Las Misericordias despierta principal motivación, fervor y fe, haciendo que cientos que personas de programen e incluyan dentro de su agenda viajar hacia la población de Bolívar en el sur del Cauca, para inscribirse y participar en las novenas y de la fiesta patronal que dio comienzo a finales de siglo anterior.
De las narrativas logradas y de conversaciones con algunas personas oriundas de esa linda población que en buena época fue cuartel libertador de los ejércitos del sur, la aparición de la madre de Dios en la roca se realizó en 1928, a un morador bolivarense de nombre Federico Sotelo, de profesión leñador, de quien aún existen familiares en esa localidad; se conoce que el mencionado Federico, padecía problemas mentales, fue por eso de que los habitantes de ese poblado no le dieron mucha credibilidad, pese a que el humilde hombre continuaba insistiendo en su historia, “cuando fui a recoger la leña seca, vi una luz blanca y resplandeciente, al acercarme al lugar, se aparece de repente un rostro dulce y sonriente de la virgen”, hecho este que fue informado por el leñador al cura párroco de la localidad Gustavo Vallecilla Dueñas, quien ignoró lo dicho por este modesto hombrecillo, porque creía que su afirmación era resultado de una exagerada imaginación.
Pasan 36 años de este suceso, para que volviera a despertar curiosidad, cuando se anuncia que hubo una nueva aparición de la hoy llamada Virgen de Las Misericordias, cuando en 1964, el señor Luis Felipe Gómez (Q.E.P.D.), dio a conocer la historia que: “cuando realizaba uno de los paseos dominicales por los cerros tutelares de esa histórica población,- en esta oportunidad acompañado por Manuel Zúñiga Quintero, Argemiro Burbano y Hernando Daza Plaza-, observando la silueta de la Madre de Dios, en la roca”, que posteriormente fue plasmada en fotografías, oleos y tallas, después de que se conociera el boceto hecho por el artista pastuso Miller Martínez, sobrino del hojalatero del pueblo Alejando Guerrero.

Desde esa época es venerada y considerada como la patrona de los pobladores de los bolivarenses y municipios circundantes, respaldo que han recibido por los creyentes en la fe católica y los curas párrocos que han prestado sus oficios religiosos en esa villa. Desde esa ocasión a raíz de los continuos peregrinajes, se conformo una junta que liderada por el señor Luis Felipe, quien tuvo el honor de divulgar la visión, haciéndose acompañar de personas prestantes de ese lugar como Carmen Sánchez de Piamba, Heliodora Bermeo de Samboni, Emigdio Cruz Pareja, Oscar Ruiz Sotelo y Omar Gallo, los cuales iniciaron la captación de recursos necesarios para la construcción del templete en honor donde reposa la imagen de la patrona de los bolivarenses y adecuar el camino de herradura escabroso que servía de ascenso al lugar de la aparición; instaurándose la fiesta patronal.

Pero los años no pasan en vano, pues la fe y la devoción se acrecienta más cada día, hasta el punto que el farmaceuta del pueblo Francisco Quiñonez Gómez, hombre de gran espíritu altruista, filántropo y apreciado por todos los moradores, toma la iniciativa de realizar obras de pavimentación y ornato al sendero que sirve como lugar de acceso para subir al templete donde reposa la Virgen de Las Misericordias; que después de muchos estudios y valiéndose de algunos ingenieros diseñaron los descansaderos, la pavimentación de los quingos, la restauración de estatuas y la siembra de plantas ornamentales, convirtiéndose como un lugar turístico por excelencia, donde concurren en el mes de agosto gran cantidad de visitantes de diferentes partes de Colombia y el mundo entero. Amigo lector conozca otro sitio agradable de nuestro Cauca empotrado en el Macizo Colombiano.
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