La Guía Definitiva para tomar préstamos de manera responsable

La Guía Definitiva para tomar préstamos de manera responsable.
Los bancos están dispuestos a otorgarnos los préstamos que necesitemos siempre que cumplamos una serie de requisitos, aunque eso no quiere decir que tengamos que solicitarlos sin control.
El crédito es una herramienta financiera excelente, pero que tiene sus riesgos y por eso hay que pedirlos con responsabilidad. De no hacerlo, tendremos más de un problema.

Primero comparamos condiciones
Gracias a la llegada de Internet, ahora tenemos acceso a cientos de entidades financieras. Eso significa que hay una competencia enorme, lo cual nos beneficia como clientes. De esta manera, podemos ir a comparadores como Crédito.com.mx, en donde de un vistazo es posible ver las condiciones en las que nos dejan el dinero. Nos referimos al interés anual (el dato más importante), cuánto dinero se puede solicitar, la cantidad de meses que nos dan a la hora de devolverlo, si vamos a necesitar un historial o buró de crédito y los gastos asociados.
Nunca debemos pedir el préstamo sin comprobar todos esos datos. De hecho, es posible que uno con un interés más bajo al final nos cueste más, porque nos cobran comisiones de estudio, apertura, cancelación, etc.
No existe el préstamo perfecto, pero sabiendo esto siempre hay que buscar el que se adapte a nuestras necesidades y dentro de estos, el más económico.
¿Necesitas ese préstamo?
Una de las mejores formas de endeudarnos de una manera responsable es evaluar si realmente nos hace falta hacerlo. Es muy común que las personas se endeuden para gastos que se podrían cubrir ahorrando o ajustando lo que desembolsan en su día a día.
Así, es crucial que antes de pedir dinero a un banco nos preguntemos si es una necesidad o un deseo. Entre las necesidades podemos nombrar una emergencia médica, reparar el coche que empleamos para trabajar o hacer unas reformas necesarias en el hogar.
Si nos vamos a los deseos tendríamos algunos como irnos de vacaciones, adquirir el último smartphone o comprarnos una videoconsola.
Hemos de tener claro que para los deseos no se sacan créditos. Además, los vamos a disfrutar de otra manera si los conseguimos mediante el ahorro.
Hay que calcular nuestra capacidad de pago

Solicitar un crédito es muy sencillo, más ahora que lo hacemos sin salir de casa. Sin embargo, en ocasiones devolverlo es muy complicado y eso llega a generarnos problemas.
Aquí siempre hay que realizar cuentas y cálculos de manera fría. Gracias a ellos vamos a averiguar cuál es nuestra capacidad de pago, para lo que se suele emplear una regla que se conoce como la del 50/30/20.
Así, viendo lo que ingresamos todos los meses, hacemos esas divisiones y dejamos un 20 % destinado a los pagos de los préstamos.
Siempre se entiende mejor con ejemplos concretos. De este modo, si ingresamos 4.000 dólares al mes 2000 serían para los gastos como la comida o los suministros, 1.200 se destinarían a gastos del tipo de las cenas o los hobbies y 800 sería lo que podríamos devolver mensualmente en un préstamo.
Es crucial tener esos 800 euros muy presentes, pues será la cantidad que vamos a poder abonar mes a mes sin complicaciones.
Antes de endeudarnos conviene tener un fondo de emergencia
Los imprevistos financieros van a llegar y siempre lo hacen en el peor momento. Eso significa que un paso previo a solicitar financiación es crear un fondo de emergencia.
Conviene que este cubra alrededor de medio año de gastos esenciales, entre los cuales están las cuotas del crédito.
De esa forma, en el caso de que surjan desembolsos imprevistos, suframos una enfermedad o nos quedemos sin trabajo, nos será muy sencillo subsistir unos meses en los cuales haremos frente a nuestras obligaciones financieras.
La gestión de las deudas es muy importante
Saber gestionar las deudas nos puede ahorrar mucho dinero, algo a lo que nos ayuda un contador o un asesor fiscal.
Una buena parte de las personas que tienen créditos pendientes se limitan a pagar su cuota mensual, sin hacer nada más, y eso es un error.
Sobre todo, cuando hablamos de montos importantes o de periodos de tiempo largos, conviene realizar un seguimiento estrecho y estar asesorado.
Dependiendo de los países, tener un crédito consigue que paguemos menos impuestos. Lo usual es que exista una cantidad límite en este aspecto. Así, eso significa que llegados a cierto monto no nos conviene amortizar más por adelantado y es mejor pagar mes a mes lo acordado.
Además de ventajas fiscales, hay que ver si en la situación actual es mejor amortizar antes de tiempo o no. Esto ocurre mucho con las hipotecas que se dan a tipo variable y que nos permiten eliminar “tiempo” o “cantidad”.
Así, dependiendo del estado de nuestra hipoteca, de los impuestos, tipos de interés, etc., nos puede ser más ventajoso pagar en menos meses o hacerlo en los mismos, pero con cantidades más pequeñas.
Aquí también entra lo que se denomina consolidación de deudas. Algunas personas tienen muchos créditos con tipos de interés muy variables. De ese modo, les puede convenir contactar con una empresa especializada que se las une todas, pagando intereses menores.
Si existen varias deudas hay que priorizar unas sobre otras
Aunque nunca es bueno tener varias deudas a la vez, a veces no nos endeudamos de manera responsable o no nos ha quedado más remedio que hacerlo.
¿Cómo podemos solucionar el problema? La forma de salir cuanto antes del agujero consiste en estudiar los préstamos y quedarnos con los de mayor interés.
En ellos hay que poner todo el esfuerzo con el fin de pagarlos cuanto antes, abonando mes a mes aquellos que nos cobran menos intereses, que abordaremos después.
Podría ser provechoso optar por la refinanciación con la calculadora en la mano, pues lo que nos ofrecen no siempre es cierto. De hecho, en ocasiones los costes ocultos hacen que esta opción no sea nada atractiva.
Siempre agotamos las opciones antes de un impago
Puede llegar un día, en especial si no hemos tenido en cuenta estos consejos, en el que no podamos hacer frente a las cuotas de los créditos.
Antes de llegar a ese punto hay que agotar todas las vías. A nuestros acreedores les interesa cobrar, lo que significa que siempre hay que dar la cara y ofrecerles opciones como la refinanciación o la reestructuración de las deudas.



