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lunes 15 julio, 2013 a las 2:26 pm

¿EL CHISME MÁS GRANDE DE LA HISTORIA?

Snowden
Cabezote Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
Snowden
http://co.search.yahoo.com/search?cs=bz&p=Edward+Snowden&fr=fp-tts-726&fr2=ps

 

Sí señores. En eso ha quedado el sonado caso de nuestro amigo, el delator Edward Snowden. Su apellido lo anuncia veladamente. Es como un cono de nieve. Se va desliendo poco a poco el entuerto tan menudo en que lo convirtió Obama, el bueno y que lo hizo poner rojo de rabia. Con el paso de las horas el noticionón ha llegado a ser poco menos que un mal chisme.

El caso – si así puede llamarse ese maremágnum del espionaje del gobierno estadounidense- lo practican todas las naciones del mundo para su seguridad y la de los otros. Lo que en un principio fue gran motivo de comidilla en todas las embajadas, ha quedado en un segundo plano internacional. Ya nadie habla de Snowden ni de su pasaporte. Ya todos se han ido percatando que todo país tiene el antídoto para el mal: cometerlo también.

Como a la mujer adúltera a quien el Maestro salvó de la lapidación, nadie podrá tirar la primera piedra a Estados Unidos y en particular a Barack Obama, por este escándalo tan común y corriente, tan casero y perogrullesco.

Nos quejamos de que Hitler y su jefe de propaganda Goebbels crearon una red de informantes con cuadrantes en su época y que eso fue cruel y sanguinario. Allí caían tarde que temprano los escondidos judíos que se guardaban en subterráneos y habitaciones traseras e interiores, como Ana Frank. Esa estrategia está vigente.

Nuestro máximo columnista político vivo, Antonio Caballero, lo registra en Semana con tono volteriano: “Hasta el arrodillado gobierno de Colombia osa atreverse a pedir explicaciones por el espionaje de las agencias de inteligencia de los Estados unidos -sic-, en el mismo momento en que su propia Policía anuncia con orgullo que ya tiene un sistema llamado Puma (Plataforma Única de Monitoreo y Análisis) para espiar ella también a quien quiera, a quien pueda. Como hacía el DAS, que con ese pretexto fue disuelto por el gobierno (y ahí sigue). ¿Disolverán también a la Policía?”*

¿Cuántos matrimonios bien constituidos se rompieron un día cualquiera por la infidencia de un malintencionado a uno de los cónyuges? ¿Acaso Al Capone no tenía a raya a quienes trataban de violar su territorio? Sus sucesores lo han imitado y todas las policías del mundo se han plegado ante sus exigencias. Las películas, grandes maestras que no mienten, nos lo cuentan todas las noches por la inocente TV.

Cada período presidencial tiene su rabo de paja. La sagrada Inquisición, las SS, las Camisas Pardas, los partisanos, la guerrilla de guerrilla, la KGV, el DAS, la CIA, Scotland Yard, la Mata Hari, todas son agencias y eslabones que utilizan los mismos códigos de espionaje. Hoy todo mundo lo sabe y se burla en silencio de tanta falsa alharaca.   

Tanto visaje del gobierno más potente del mundo pudieron haberlo tomado Arthur Conan Doyle o Moliere para convertirlo en alguna de sus supercherías más sonadas.

¿A qué tanto alboroto, tanta esquizofrenia para poner bajo cadenas y torturas a Snowden por dejar la puerta abierta a lo que él les ayudó a espiar y clasificar? Al fin y al cabo, aquel aforismo de que nada hay oculto debajo del sol, aún está vigente. Y ningún gobierno podrá anularlo con su bate o sus blackhawks con lanzallamas o con operaciones con nombres griegos.

14-07-13                                   11:46 a.m.

http://www.semana.com/opinion/articulo/la-vida-nosotros/350612-3

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