Harry Durán, talento caucano que cosecha triunfos


Harry Durán, talento caucano que cosecha triunfos
Leidy Cruz – Redacción Popayán
“Gracias a Dios, después de 10 años, ahorita pude grabar mi primer sencillo, pero me tocó sudarla muchísimo de verdad”.

Harry Durán es un payanés de 26 años de edad, carismático, sencillo y alegre, como lo describen sus amigos; también dedicado, responsable y luchador, como se describe a sí mismo. “Soy un luchador porque como dicen, no me arrugo para nada, he salido adelante poco a poco”, expresó.
Su sueño desde adolescente ha sido posicionarse en el mundo de la música. Toca la guitarra, ama cantar y desde el colegio se propuso grabar su primer sencillo musical, sueño que alcanzó después de atravesar diversas dificultades.

Nació en una familia humilde, de recursos económicos limitados, que se desintegró cuando él era aún pequeño.
“Hubo el divorcio y entonces ya no vivíamos con mis papás. Yo pasé a vivir con una tía y más tarde con otra de ellas. Mi papá andaba por ahí, mi mamá me colaboraba cuando podía, pero yo no sentía ese afecto de mamá o una palabra o algo”, manifestó.
Más tarde tuvo en frente el mundo de las drogas que quiso tentarlo, pero siguió los consejos de su tía quien lo motivó a no tomar un mal camino. Poco después llegó la música a su vida, gracias a su profesor Oscar quien en el colegio les pidió a sus alumnos aprender a tocar un instrumento musical y la guitarra pasó entonces a ser su gran compañera.

Una vez graduado, era consciente que siendo bachiller le sería más difícil grabar su sencillo musical, pero estaba decidido a lograrlo. Entonces, a sus 20 años supo que iba a ser papá, por lo que sus allegados le hacían comentarios respecto a que en sus condiciones no lograría su sueño. Pero él hizo caso omiso.

“Mi hija me ha enseñado muchas cosas, a lograr cosas que no tenía. Yo digo que debo salir adelante porque tengo a alguien para quien debo ser un ejemplo”, comentó.
“He salido adelante poco a poco trabajando en cualquier cosa, sin avergonzarme, porque a veces las personas se avergüenzan de lo que hacen y mi meta siempre ha sido no quedarme ahí, sino seguir adelante”, explicó.
Emprendió su camino laboral, 10 años en los que trabajó fuertemente y en los que en ocasiones llegó a dudar que alcanzaría su sueño. Laboró cantando en restaurantes a cambio de monedas, negándose a abandonar la música.
“Hubo un tiempo en el que trabajé también cantando en los colectivos. Había terminado mi bachillerato y no tenía una carrera o por lo menos un técnico, entonces dije: dejarme morir de hambre no puedo. Para mí era duro subirme a los colectivos a cantar, pero cuando lo hacía pensaba mucho en mi familia. Luego comencé a sentir la aprobación de las personas y me decían que les gustaba como yo cantaba”
Luego pasó a trabajar como recolector de basura y comenzó a pensar que su sueño realmente no se iba a hacer realidad.
“Cuando yo corría yo me acuerdo que yo llegaba a los barrios y cogía la bolsa de basura para correr y echarla al carro y muchas me ponía a llorar”, indicó, mientras dijo que su sueño parecía hacerse cada vez más lejano y le pedía mucho a Dios que lo ayudara.
Trabajó también lavando carros y más tarde llegaron las serenatas como oportunidades laborales.
“Un señor me dijo que cuánto le cobraba por cantar en una fiesta y yo no sabía cómo cobrar, le dije que me regalara lo que él quisiera y fui, canté y recuerdo que me dio $30.000 y yo contento”, reveló.

Agradece a Dios y a las personas que él ha puesto en su camino. Personas que, al ver su trabajo constante, su interés por aprender cada vez más y su deseo permanente por avanzar, han llegado incluso a pagarle cursos para que estudie y se perfeccione.
Hoy ha alcanzado su gran sueño. Suprema Adoración, como se llama su canción, es su primer logro alcanzado. La escribió para Dios, porque es fiel creyente que nada hubiese sido posible sin su ayuda; tanto así, que esta canción nació en sus tiempos difíciles
En su camino también recuerda a Ricardo Pino, quien lo motivó siempre a continuar en el mundo de la música y a profesionalizarlo. Agradece también a los pastores de su iglesia: Edwin Ortega y Dalia Tello, quienes lo han apoyado para alcanzar su sueño de grabar este sencillo; de la mano de su productor Eduar Belalcazar.
Está agradecido además con quienes intentaron desmotivarlo, porque de una u otra manera fueron un empuje para continuar.
“Yo perdí amigos por el hecho de subirme a un colectivo a cantar o lavar carros, ya no me saludaban por vergüenza”, recuerda.
Hoy se siente motivado, sabe que los esfuerzos que hizo han valido la pena. Continúa trabajando en su música, esmerándose además por ser un buen padre.
Desea quedarse en Popayán y hacer su carrera en esta ciudad. Es consciente de que esto es difícil, pero anhela poderse quedar en su tierra.
“Aquí estoy empezando en esta tierra. Es donde estoy surgiendo, no tuve que irme. Aquí en Popayán se pueden hacer grandes cosas, depende de uno creer y tener fe. Hoy le pido a Dios que me permita siempre tener la misma humildad que siempre he tenido”.





