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Domingo, 11 de octubre de 2026

MUJER DE CABELLO LARGO Y CUERPO DE SIRENA

MUJER DE CABELLO LARGO Y CUERPO DE SIRENA
MUJER DE CABELLO LARGO Y CUERPO DE SIRENA
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
MUJER DE CABELLO LARGO Y CUERPO DE SIRENA
Imagen de: http://bit.ly/2AhJdP6

Oh, la mujer. Guay! de la donna é mobile, eccola qua tal cual ella es, mujer de lengua y grito, de genio fiero y labios de roja pulpa. De inspiración de río revuelto y mar de sombra verde con cara de ebrio solaz y sombrero azur. Te miro y no puedo dejar de verte con lupa y sin velo, con capa de vidrio blanco y collar de espumas. La mujer, símbolo de peligro rico y disparo de rifle guerrero y tiro de gracia para morir de vida plena y serena.

¿Quién podrá negar el poderío de la mujer con piel de luna y motor de amor e ira? Héla ahí. Ojos de gata de Angola, cola de espuma de ola, sorrisa de aurora fresca. Cuanta palabra enigmática o frase feliz se encuentre, siempre evocará a la fémina con cuerpo de leona y rostro de paloma en celo.

¿Alguna vez usted la mantuvo cerca, la tuvo captiva o estuvo con ella a solas mientras la mandolina tocaba una cantata de amor y celos? Ah, la incógnita que se guarda en ella, tesoro que yace guardado en una cueva de fieras calmas y gamos de cuernamenta tierna…

¿De quién es esta cabeza con cabellos largos, zarcillos de botones carmesíes y sandalias de cordones blancos? ¿De quién son estos piececitos blancos con sandalias de buey o cebra que hacen vibrar con su donaire aceras o andenes? A quién pertenecen estas pisadas que dejaron una huella tierna en la vereda de greda o hierba después de la piadosa lluvia que dejó su rastro en el sendero y el sotomonte umbrío?   

Suave mujer de cabellos largos que ruedan libres sobre el cuello y la espalda, que vuelan raudos por el viento detrás de la nuca y se alzan en vuelo para besar el aire y arrullar los vientos? Pisas el suelo con donaire y como alzando una carga de hilillos que allá arriba agradecen el movimiento para cabalgar y montar sobre las ancas del vendaval y como si los azotara un invisible fuete.

Avanza la mujer por calles y veredas, por dentro de la casa o allende los valles corriendo y retozando como el céfiro azul de la mañana o el atardecer. Montado en la espalda se despide del día y ondea como una bandera. ¿Dónde aprendió la mujer a batir sus cabellos o mantenerlos quietos con ganchos y alfileres para tener el pretexto de lucir sus cabellos como abanico y engaño a los ojos del macho?

El cabello, de la mujer y el hombre, será para éste y para aquella parte de su indumentaria, aunque el hombre que si más largo o más corto y la mujer se acicale y se esfuerce por llevarlo como signo de orgullo y bandera de batalla para conquistar ciudades y hombres, tijeras y champús y perfumes que ondeen y esparzan bajo su mando un saludo o una señal de femineidad, o de triunfo y conquista.

30-12-17                                 9:59 p.m.

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